Un equipo de investigadores ha hallado un agente capaz de controlar, de forma eficaz, su apetito y contribuir de forma significativa a la pérdida de peso.
La sustancia es muy barata, no requiere de prescripción médica, ni tiene efectos secundarios. El agente milagroso es ni más ni menos que el agua.
Según los hallazgos del grupo científico, liderado por Brenda Davy, investigadora del Departamento de Alimentación Humana de Virginia Tech, tomar dos vasos de agua –cerca de medio litro del líquido– antes de comer es una excelente estrategia para perder peso: quienes lo hacen consumen entre 75 y 90 calorías menos en cada comida.
Esa es la conclusión de su estudio, diseñado para averiguar si el consumo excesivo de agua contribuye a la pérdida de peso.
En el análisis participaron 48 adultos, entre los 55 y 75 años de edad, quienes se sometieron a una dieta de restricción calórica a lo largo de 12 semanas.
La mitad de los voluntarios, además de seguir la dieta, acogió la estrategia de beber dos vasos de agua antes de desayunar, almorzar y cenar; los otros no siguieron esa orden de consumo abundante de agua.
El resultado fue contundente: quienes siguieron el régimen del agua perdieron, en promedio 15,5 libras, al cabo de las 12 semanas; los que siguieron la dieta sin la estrategia del agua perdieron tan solo 11 libras.
Según Davy, quien presentó su estudio en la reunión anual de la Sociedad Química Estadounidense, el agua resulta ser un agente exitoso para controlar el apetito al ser un líquido que logra llenar nuestro estómago y ofrecer un sentimiento de saciedad, sin representar un aumento en nuestra ingesta calórica.
También, explica la experta, el aumentar el consumo de agua puede contribuir a disminuir la ingesta de bebidas azucaradas que contribuyen al aumento de peso.
El consejo popular ya está científicamente comprobado: dos vasos de agua antes de cada comida son sus aliados para perder peso.