Desde el inicio de la serie de reuniones cimeras entre autoridades israelíes y palestinas que impulsaron los acuerdos de Oslo de 1993, difícilmente se podría recordar alguna con pronósticos tan pesimistas como los generados por la cumbre celebrada el miércoles y jueves recién pasados, en la capital estadounidense. Por ello, precisamente, resulta alentador que de esa cita haya surgido el cometido de forjar mecanismos conducentes a un arreglo final del conflicto judío-palestino. Leer más...
En cierta forma, la celebración de la cumbre palestina-israelí, por sí sola, constituyó un logro significativo del presidente Obama
Abas y Netanyahu acordaron elevar la intermediación norteamericana a un plano de encuentros “cara a cara”, considerados hasta hace poco inútiles