Tras 15 años de echar raíces en Florida, hacer amigos, crear contactos de trabajo y sentirse parte de Estados Unidos, ahora el futuro de doña Mayra es incierto.
La condición de ilegalidad de esta costarricenses, de 56 años, podría hacer que su deportación esté a la vuelta de la esquina.
El estado de Florida impulsa un proyecto para endurecer sus leyes de control de la inmigración ilegal y dotar a la Policía de mayores facultades para detener a personas sospechosas de carecer de documentos, emulando, de esa forma, la ley 1070 de Arizona.
La normativa reforzaría, además, los controles para la contratación de inmigrantes y obligaría a las empresas a utilizar un sistema electrónico para comprobar que emplean únicamente a personal con residencia legal.
“Estamos esperando las elecciones entre los que apoyan la ley y los que no. Hay pánico entre todos lo latinos que vivimos acá”, afirma doña Mayra, cuyo apellido solicitó mantener en reserva.
La mujer asegura que ella tiene familia en Florida y que siempre los visitaba. Sin embargo, un día decidió irse a vivir allá. Poco a poco se fue adaptando hasta hacer amigos y obtener un empleo como niñera.
“Aquí buscamos mejores oportunidades, venimos a trabajar. El 90% de los latinos que vivimos aquí decimos: ‘El otro año me regreso, el otro año me regreso’ y así todos los años, pero nunca nos vamos, nos acostumbramos acá”, comenta doña Mayra.
Pese al miedo que denota su tono de voz mientras responde por teléfono las consultas de este medio, también se evidencia en su discurso la fe de que todo se resuelva para bien. “Siempre tendremos esperanza”, concluye.