Lisboa.DPA. El affaire de la Casa Pia, el escándalo de abuso sexual de menores más siniestro en la historia de Portugal, desembocó ayer en condenas de entre seis y 18 años de cárcel, tras mantener en vilo al país desde final del 2002.
Seis de los siete acusados, entre ellos famosos de la televisión y la alta sociedad, fueron declarados culpables por un tribunal de Lisboa de violación, abuso de menores y proxenetismo, entre otros delitos, tras un juicio maratónico que duró casi seis años.
El escándalo en el orfanato público Casa Pia de Lisboa estalló en noviembre del 2002, cuando el semanario Expresso reveló las primeras informaciones sobre los abusos perpetrados al menos a 32 menores, según la Fiscalía.
Figuras públicas. Entre los condenados está Carlos Cruz, de 68 años, uno de los presentadores más populares de la televisión portuguesa hasta el estallido del caso. Cruz deberá permanecer detrás de las rejas por siete años.
El único de los acusados que admitió los hechos fue el jardinero y chofer del orfanato, Carlos Silvino, condenado a 18 años.
También es el único que se declaró arrepentido y contó al Tribunal que durante su infancia fue víctima de abusos sexuales en la Casa Pía en la que fue acogido y vivió toda su vida.
Silvino, de 53 años, fue acusado de 600 crímenes de naturaleza sexual, abusos y lenocinio y de participar en la red que organizaba los encuentros para que hombres adinerados sostuvieran relaciones con niños huérfanos o retirados de la custodia de sus familiares.
El resto de los acusados reclaman su inocencia y piden ser absueltos de todos los cargos.
El exembajador Jorge Ritto, con 73 años, el mayor de los acusados, recibió una pena de seis años y ocho meses; el médico Joao Ferreira Diniz, siete años; el empresario Manuel Abrantes cinco años y nueve meses y el abogado Hugo Marçal seis años.
Gertrudes Nunes, dueña de la vivienda donde se perpetraron los abusos, fue absuelta.
Hasta la resolución de los probables recursos, ninguno de los condenados irá a prisión.
Haciendo inaudibles los nombres de las víctimas, la televisión transmitió la primera parte de la lectura de sentencia. Advirtió que la descripción de los delitos era “chocante”.
Una de las víctimas afirmó en una entrevista al diario Público que los acusados eran “personas sin ningún tipo de escrúpulo”. “Aún hoy en día ellos no sienten ningún remordimiento. Todas estas cosas que pasaron están todavía en mi cabeza y aparecen siempre en mis pesadillas”, dijo Miguel, que hoy tiene 23 años.
Algunas de las víctimas se presentaron en el tribunal para asistir a la lectura, que se realizó bajo fuertes medidas de seguridad y gran despliegue periodístico.
Todo apunta a que el escándalo en torno al presentador Carlos Cruz fue, sin embargo, solo la “punta del iceberg” en la Casa Pia, una institución de mucha tradición fundada hace 230 años bajo el régimen de María I.
El abogado y defensor de los derechos humanos Pedro Namora vivió en Casa Pia y asegura que también fue víctima de abusos.
Con cinco años y diez meses, el proceso por la Casa Pia fue el más largo en la historia de Portugal. El tribunal sesionó 450 veces y escuchó a casi mil testigos.