Vestida con un traje blanco delicadamente decorado, dos trenzas y la energía erizando su piel y la de la audiencia; así Lila Downs inauguró, anoche, el primero de los dos conciertos que dará en el país, ambos en el Teatro Melico Salazar.
Concierto: Mujer de magia negra
Concierto: Mujer de magia negra
Concierto: La Martiniana
Concierto: La Martiniana
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Para abrir el recital, Downs cantó el tema Mujer de magia negra, para luego cautivar a la audiencia con Agua de rosas, tema que la cantante dedicó a todos los curanderos de las montañas.
“Hola Costa Rica, tierra de chibchas, borucas... le cantamos al fuego, al calor, al fuego interno de la tierra. Y hablando de licores, dicen que alivian las penas, así como los hierbas para los curanderos”, dijo la cantante.
Con Yo envidio el viento, Downs cortó el ritmo por un momento para ponerse poética y dar mayor lucidez a su voz y a sus dotes histriónicos. El acordeón la acompañó melodioso en cada movimiento.
La raíces indígenas, africanas y españolas las celebró Downs, con un baile cautivador sobre el escenario; el tema La iguana la hizo moverse con fuerza, pues es una canción con una fuerza rítmica impresionante y muy, pero muy juguetona. El público la adoró, y aunque era relativamente poco –apenas llenó el 70% del teatro– se hizo sentir y acompañó a Downs con las palmas.
“En México se hablan 64 dialectos diferentes, y se hablan a mucho orgullo por todo el país. Este es un poema zapoteco”, dijo Downs para introducir el tema La sandunga, una canción sentida y melancólica, no solo en su contenido, sino en la expresión viva de Downs. Así se sintió por todo el recinto.
Más calidad. Se vino La cucaracha al estilo Downs, levantando el tono crítico de la noche, que la intérprete calentó con mucha gracia y movimiento.
Demostrando sus dotes con los instrumentos, Downs tomó un bongoe para interpretar Arenita azul, levantando al público de sus asientos. Fue inevitable, casi por inercia, que muchos de sus fanáticos se levantaran a bailar en medio de lo incómodo de las butacas y la altura de los palcos.
El comienzo del recital de Downs fue un sube y baja de energía, pues la cantante introdujo un tema movido para luego bajar a sonidos como el de Un poco más, donde la belleza de Downs, puesta de rodillas sobre el escenario, evocó el sentimiento de la audiencia y descargó toda la carga emocional de la canción. Lea el domingo, la crónica completa de este concierto.