Las personas que manejan borrachas correrán el riesgo de la suspensión de la licencia de conducir por dos años, una multa de ¢296.000, que les quiten el vehículo y ganarse una estadía por la cárcel, en caso de que causen algún daño a terceros.
Esta es la propuesta más fuerte que trae el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) en su nuevo proyecto de ley de tránsito, presentado el jueves en la Asamblea Legislativa.
La propuesta también modifica las multas de tránsito vigentes, de manera que aumenta los castigos económicos para conductores temerarios, transportistas y a quienes circulen sin licencia.
El proyecto apenas está entrando a discusión al Congreso, lo que no garantiza que salga tal y como lo presentó el MOPT. Sin embargo, la discusión por las multas parece ir en dirección hacia la severidad.