La denuncia es grave y proviene de una fuente calificada. La Gerencia de Pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social incrementó su planilla en un 130% (338 plazas) durante los últimos tres años. El costo anual del incremento es de ¢4.000 millones salidos de los fondos del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), encargado de pagar las jubilaciones de la gran mayoría de trabajadores en el país.
La explosión de la planilla coincide con el nombramiento de Miguel Pacheco Ramírez en la Gerencia de Pensiones. Pacheco admite el incremento de personal, pero defiende su necesidad y dice que los números de la denuncia son exagerados. No precisó, sin embargo, la cantidad de plazas creadas ni su costo anual.
La Caja anuncia una investigación del caso y es lo menos que puede hacer, porque la denuncia sale del despacho del director de Inversiones Álvaro Vega Rojas, un funcionario inmerso en la realidad de la Gerencia de Pensiones y acostumbrado, por profesión, al manejo de números.
Las plazas incluyen asesores de la Gerencia, conductores y sicólogos. Según Vega, el incremento es “irracional e injustificado” y “no cuenta con fundamento y criterio técnico de las unidades competentes que lo respalden”. El gerente Pacheco niega la falta de fundamento de las contrataciones y asegura que su despacho carecía de la estructura necesaria para atender gran cantidad de apelaciones y otros trámites.
Extraña, sin embargo, que un funcionario de tan alto nivel como Vega se aventure a formular semejantes acusaciones sin fundamento. La veracidad de los hechos, o su falta de correspondencia con la realidad, son demasiado fáciles de constatar. Por eso la investigación de la Caja debe ser expedita. ¿Existen las nuevas plazas? ¿Cuál es su costo? ¿Está documentada la necesidad de los nuevos funcionarios? Son preguntas sencillas que la administración debería estar en condiciones de responder sin mayor dilación.
La necesidad de las plazas es un problema diferente. Primero, interesa saber si las contrataciones se hicieron de conformidad con los procedimientos y criterios técnicos. Luego, la Caja puede explorar cuántas eran necesarias. La Gerencia de Pensiones ha venido creciendo según sus necesidades. En el 2006 abrió 11 plazas y 7 en el 2007. El ritmo de la expansión se aceleró a partir del 2008, cuando hizo 98 contrataciones. En el 2009 hubo 79 y este año se proyectaron 198, de las cuales falta llenar 121.
Llama la atención el salto cuantitativo de un año a otro. ¿Durante cuánto tiempo funcionó la Gerencia con una fracción del personal necesario? ¿Cuál es el incremento previsto para años venideros? ¿Hubo descuido de sus delicadas funciones por falta de personal? Si el crecimiento de la planilla era necesario, es difícil imaginar el funcionamiento de la dependencia con menos de la mitad del personal requerido, pero el súbito ajuste más bien sugiere la posibilidad de graves excesos.
Ileana Balmaceda, presidenta ejecutiva de la Caja, confirmó que “el tema está en fase de investigación” y añadió: “En su momento, si hay que tomar decisiones', se tomarán con la firmeza del caso”. Ojalá todo ocurra, también, con la celeridad del caso, porque nada hay especialmente complejo en el esclarecimiento de la denuncia y en juego está el dinero de todos los asegurados.
Las planillas del Estado costarricense están pobladas en exceso. Las reformas tantas veces pregonadas apenas hicieron mella en el gasto y en los últimos años la nómina de empleados públicos creció a ritmo preocupante. La situación fiscal del presente presta al tema nueva relevancia y la Gerencia de Pensiones es tan buen lugar como cualquiera para iniciar la revisión necesaria.