Jerusalén. AFP. El ataque el martes contra colonos israelíes en Cisjordania, dos días antes de la reanudación de las negociaciones de paz, demuestra la capacidad de interferencia de los extremistas en un proceso de paz.
La muerte de cuatro colonos en un ataque reivindicado por los islamistas de Hamás cerca de la colonia judía de Kyriat Arba, en la región de Hebrón, suscitó una ola de condenas internacionales contra los “enemigos de la paz”.
“Este atentado brutal recuerda hasta dónde están dispuestos a ir los enemigos de la paz para impedir todo avance”, manifestó la Casa Blanca.
“Ya hemos visto esto muchas veces”, recuerda el analista Samir Awad, profesor de política internacional en la Universidad palestina de Bir Zeit.
“La paz está amenazada, del lado palestino por grupos armados, y del lado israelí, día y noche, por los colonos y la extrema derecha”, sostiene Awad.
Se atribuye ataque. El Hamás islamista, cuya rama armada reivindicó el ataque del martes y que no forma parte de la OLP, describió la operación realizada como “la mejor respuesta” a las negociaciones entre la Autoridad Palestina e Israel.
Por su lado, el Consejo de implantaciones judías de Cisjordania (Yesha), principal organización representativa de los alrededor de 300.000 colonos de este territorio, exhortó a Netanyahu a decretar de inmediato el final de la moratoria parcial sobre la colonización, que expira el 26 de septiembre.
Poco después de ese llamado, Netanyahu le expresó ayer a Hillary Clinton que Israel no prorrogará la moratoria sobre la construcción de asentamientos en Cisjordania.
“Mientras los palestinos matan, nosotros construiremos”, proclamó el director general de Yesha, Neftalí Bennett, en un comunicado.