El Gobierno planea para el próximo año pagar con préstamos casi la mitad de las remuneraciones (salarios y cargas sociales) de sus trabajadores.
Así está consignado en el plan de gastos del Gobierno para el 2011, por un monto total de ¢5,5 billones, que presentó ayer el Ministerio de Hacienda a la Asamblea Legislativa.
Según el proyecto, los pagos previstos para el año entrante por concepto de salarios sumarán ¢1,6 billones, casi la tercera parte del plan de gastos.
La intención del Poder Ejecutivo es financiar el 49% de ese gasto mediante la emisión de bonos de deuda interna.
En la exposición de motivos del proyecto, Hacienda argumentó que ha tenido que acudir más al crédito debido a la caída en los ingresos por impuestos, generada por la crisis financiera.
La práctica de endeudarse más para pagar sueldos no fue común en años anteriores. Este año, por ejemplo, el 99% de los salarios se financian con ingresos corrientes, que provienen principalmente de los impuestos.
Según el artículo 6 de la Ley de Administración Financiera y Presupuestos Públicos, “para los efectos de una adecuada gestión financiera, no podrán financiarse gastos corrientes (como los salarios) con ingresos de capital”.
Los ingresos de capital son préstamos. Pero el actual Gobierno, argumentó ayer que los gastos en educación, transferencia de ciencia y tecnología, y de salud deberían ser considerados gastos de capital (de inversión) y por lo tanto deberían poder financiarse con préstamos.
El argumento detrás de que los préstamos puedan ser utilizados para financiar inversión, como calles o escuelas, es que ese tipo de erogaciones generarán los ingresos futuros para pagar las deudas.
En los presupuestos de los dos años anteriores, el Gobierno también financió gastos corrientes con deuda bajo el argumento de que el presupuesto es una ley.
El gasto en salarios subió principalmente en el 2009 y 2010, debido al incremento en la contratación de personal y a aumentos salariales para amortiguar la crisis.
El plan general. El plan de gastos para el 2011 está financiado en un 55% por ingresos corrientes y en un 45% con deuda interna.
La parte del presupuesto financiada con deuda viene aumentando desde el 2008, cuando esta representó un 31% del total.
El presupuesto tiene un déficit implícito equivalente al 5,3% de la producción estimada para el próximo año (poco más de ¢1 billón).
Dicho déficit implícito es el que se generaría si el presupuesto se cumpliera tal y como está.