El impacto sobre los ecosistemas marinos causado por el derrame de petróleo sobre el golfo de México durará un siglo, aseguró Xavier Pastor, quien es director de la organización Oceana en Europa y director del equipo de investigadores situado abordo del Oceana Latitude.
Esa embarcación es tripulada por 12 científicos que recorren el golfo de México en una expedición que durará dos meses.
Su objetivo es identificar rutas tomadas por el crudo y sus consecuencias sobre la vida marina. Para averiguarlo, emplean dos robots submarinos que se sumergen a 300 y 1.000 metros de profundidad.
Asimismo, los investigadores están marcando especies migratorias para comprobar si pueden evadir las áreas contaminadas.
Consecuencias.El 11 de agosto, los científicos zarparon de Fort Lauderdale (Florida). “Acabamos de salir de Gulfport hacia Ground Zero, lugar donde están los restos de la plataforma Deepwater Horizon”, confió Pastor a La Nación.
El 20 de abril anterior, la Deepwater Horizon, de British Petroleum (BP), tuvo un accidente que vertió 576 millones de litros de crudo al océano.
“Las proporciones descomunales del vertido, sumadas a la profundidad (1.500 m), hacen suponer que tanto el petróleo como sus efectos perdurarán durante mucho tiempo”, comentó el científico.
En ese sentido, Pastor consideró que las especies de profundidad serán las más afectadas. “Tiburones, pargos, meros y los arrecifes de coral están gravemente amenazados”, destacó el experto.
Asimismo, el ascenso del petróleo a la superficie puede dispersarse en los ecosistemas pelágicos (lejos de la costa) y afectar especies como el atún rojo del Atlántico.
“Debido al uso de compuestos químicos, se ha disuelto el vertido en pequeñas partículas que pueden ser ingeridas por los organismos vivos y cuyos componentes tóxicos podrían pasar a la cadena trófica (cadena alimentaria) por un proceso de bioacumulación”, advirtió Pastor.
Agregó: “Ello provoca que las especies depredadoras, como el atún, los tiburones o incluso el ser humano sumen índices de contaminantes dañinos para la salud”.
Si bien el derrame ya no es perceptible a simple vista, a excepción de algunas zonas costeras y marismas del delta del Misisipi, aún está presente en el golfo de México.