EditoraEn Cuentos del Tárcoles, de Carlos Luis Altamirano, el autor cuenta que, por los años 50, la pesca allí era formidable, describe lo placentero que era andar en bote por el estero y enlista algunos de los animales que podían verse en los alrededores.
Tendría yo 6 años cuando la vecinita de la casa de al lado empezó a hablarme, vacación tras vacación, de sus viajes “a la casa de Tárcoles”. Sus relatos abundaban en entusiasmo, pues aquel lugar soñado era sinónimo de descanso y diversión, pero también de aguas limpias y una fauna sorprendente.
En Cuentos del Tárcoles, de Carlos Luis Altamirano, el autor cuenta que, por los años 50, la pesca allí era formidable, describe lo placentero que era andar en bote por el estero y enlista algunos de los animales que podían verse en los alrededores: mapaches, manigordos y hasta leones. Hoy el panorama es otro, pero, a pesar de la adversidad, la vida intenta abrirse camino. Eso lo constató Víctor Hugo Murillo, quien junto a Ángela Ávalos, Carlos González y los infografistas del diario, tienen mucho qué contarle sobre el río más contaminado del país.