La noche de su inuguración, el 21 de octubre de 1897, el Teatro Nacional se convirtió en una gran pasarela por la que desfilaron bellas damas ataviadas con suntuosos vestidos de seda, encaje o tul y elegantes caballeros enfundados en trajes de frac, con sombrero y bastón.
Encuentre aquí video sobre la muestra de trajes antiguos
Encuentre aquí video sobre la muestra de trajes antiguos
Ver fotos
Una exposición en la Galería Enrique Echandi del Teatro Nacional trae al presente la moda que lucieron las mujeres y hombres de la clase alta de San José a finales del siglo XIX.
Vestidos de noche, corsés, estolas, zapatos, sombreros, abanicos, sombrillas, joyas, guantes, trajes de levita, sombreros de copa y bastones transportan al espectador a una Costa Rica que saboreaba las mieles del progreso económico y el desarrollo cultural producto de la exportación cafetalera.
“A finales del siglo XIX y en el contexto del régimen político liberal cuyo lema era ‘orden y progreso’ la sociedad costarricense buscaba emular la cultura europea.
“El nuevo teatro era un símbolo por excelencia de los ideales liberales y del poderío económico de la oligarquía cafetalera”, explicó la historiadora del Teatro Nacional, Lucía Arce.
“Las primeras funciones sirvieron como excusa para ostentar los más refinados vestidos de noche y trajes de gala. Los códigos de vestimenta eran muy estrictos y los asistentes tenían que cumplirlos al pie de la letra, o de lo contrario no se podía ingresar al Teatro”, detalló Arce.
A pesar de esas exigencias de etiqueta, los ciudadanos de clases menos favorecidas también hacían grandes esfuerzos por imitar la indumentaria de los ricos para poder disfrutar de los espectáculos del Teatro Nacional.
Elegancia a flor de piel. La exposición establece una marcada diferencia entre la moda masculina y femenina, asociada a los códigos de comportamiento y a los roles sociales establecidos según el género. “Los trajes masculinos eran austeros y bastante formales, no se les permitían adornos extravagantes ni joyas. Donde realmente se reflejaba la opulencia de un hombre era en los trajes que lucía su mujer”, dijo la historiadora.
Los caballeros vestían dos tipos de traje: la levita y el frac.
“La levita consistía en un traje de tres piezas (pantalón, saco y chaleco), que se llevaba con camisa blanca y corbata y se usaba en ocasiones menos formales. El frac era un atuendo muy elegante cuyo saco terminaba en dos largas colas”, detalló la historiadora.
La indumentaria femenina era mucho más compleja y recargada.
La ropa interior incluía varias piezas como corsé, calzones largos, camisón y fustanes.
Los vestidos de noche eran confeccionados en finas telas y decorados con pedrería, plumas y bordados. Las mujeres también llevaban sombreros sumamente ornamentados, guantes largos, joyas y abanicos para refrescarse del calor dentro del teatro.
El referente de la moda era París, así es que muchos de los atuendos eran importados de Europa y también de Estados Unidos.
Sin embargo, en Costa Rica funcionaban talleres de costura y sastrerías que se dedicaban a confeccionar los vestidos a la medida de los clientes a partir de los modelos que aparecían en revistas y figurines que se circulaban. Un apartado de la muestra está dedicado a la confección de los trajes.
La exposición se puede visitar de lunes a sábado de 9 a. m. a 4 p. m. y la entrada es gratuita.