El hallazgo de los fósiles animales más antiguos jamás encontrados –de unos 650 millones de años– replanteó esta semana la aparición de la vida animal en la faz de la Tierra, situándola en unos 70 millones de años antes de lo que se creía hasta ahora.
Anteriormente, los fósiles animales más antiguos conocidos pertenecían a dos organismos de arrecifes que vivieron hace unos 550 millones de años en África.
Los recién descubiertos, de apenas medio centímetro de largo, pertenecen a una primitiva esponja marina.
Las esponjas son una especie que se caracteriza por no tener cerebro, vivir en las profundidades del océano y dedicar su vida a filtrar agua. Estas son abundantes en los océanos.
Según los científicos de la Universidad de Princeton, Estados Unidos, desde hace mucho se especulaba que esta especie existía desde hace entre 850 y 635 millones de años. Sin embargo, esta es la primera vez en que la ciencia encuentra evidencia tangible que respalde la idea.
El estudio científico fue revelado este martes en la última edición de la prestigiosa revista Nature Geoscience.
Además de actualizar los libros de texto de biología, los especialistas creen que la aparición de estos fósiles podrían ayudar a acercarse en la comprensión de cómo eran las condiciones climatológicas hace 650 millones de años y suponer cómo eso pudo incidir en la evolución animal.
El nuevo reporte sugiere por qué hubo vida animal antes del periodo conocido como “Tierra como bola de nieve” – período de 10 millones de años en el que se cree que el orbe vivió la etapa glaciar más larga e intensa de toda su historia–.
Pero hay más. Según el científico y líder del estudio, Adam Maloof, otra cosa muy gratificante del análisis es que la nueva evidencia apunta a que no solo hubo animales en esa época glacial, sino que hay fósiles que sobrevivieron.
A partir de estos restos, los expertos esperan comprender qué fue lo que pasó.
¿Fortuito?El hallazgo de los fósiles de esponjas de mar se produjo en el sur de Australia, y fue algo más bien fortuito, según dijo Maloof.
Desde hace cinco años, él y su equipo científico visitan Australia en períodos de dos meses con el objetivo de dar seguimiento a un análisis que aborda la coevolución de los diferentes animales en relación con el clima.
Una vez descubiertos los fósiles en las rocas del sur australiano, ellos echaron mano de los últimos avances en tecnología.
Primero, los científicos tomaron miles de fotografías instantáneas de todos los fósiles hallados en las rocas australianas, desde todos los ángulos posibles.
Luego, se fueron al laboratorio, en el que un software especial, mejorado por la Universidad de Princeton, les permitió unificar todas estas imágenes y construir modelos digitales en tres dimensiones (3D) de cómo pudieron hacer sido los animales que quedaron impregnados en esas piedras.
Los restos correspondían a animales con una forma irregular –explicaron–, y fue así como empezaron a sospechar que pudiera tratarse de esponjas.
“Las reconstrucciones revelaron, además, una serie de canales de apenas un milímetro de diámetro que recorrían el interior del animal, con una estructura similar a la que sabemos que forman los tejidos filtradores de las esponjas modernas”, según explicó Maloof mediante un comunicado oficial de prensa de la Universidad de Princeton.
Y agrega: “ Esto permitió a los científicos concluir que los restos encontrados pertenecían a los antepasados de estos animales”.