Guápiles Aquella estrepitosa goleada de 7- 1 sufrida el domingo anterior en Cartago, quedó totalmente olvidada anoche en la mente de los santistas.
La victoria de 2-0 frente a los morados deparó varias alegrías para lo guapileños: Johnny Cubero marcó su regreso a la tabla nacional de goleadores, el equipo se lavó la cara y alcanzó siete puntos en el cuadro de posiciones.
Pero no hay duda de que el tesoro mas valioso encontrado ayer por Santos fue el ritmo de juego con que hincó al campeón nacional.
En la primera parte, el intenso ritmo que propusieron los santistas asfixió a un Saprissa lleno de suplentes y cuyo medio campo nunca tuvo la posesión de la pelota.
Los guapileños, con un Luis Daniel Vallejos renovado, en la marcación, y con el exporteño José Macotelo como enganche, fue el dueño de las acciones.
Ahí estuvo la clave. El equipo local sacó provecho de la ausencia de Wálter Centeno.
Ni el apagón ocurrido a los seis minutos del primer tiempo logró enfriar los ánimos del equipo local. Al regresar la luz, 20 minutos después, Santos comenzó a rotar el balón por ambos costados del terreno de juego en busca del peligroso Johnny Cubero.
Precisamente, Cubero fue quien logró la primera anotación del partido, gracias a un tremendo disparo que ingresó por el ángulo izquierdo del marco morado.
La acción ocurrió al minuto 23. Luego de recibir un pase de Ariel Rodríguez, el veterano goleador logró la hermosa anotación con que el novato Mínor Álvarez recibió su bautizo en Primera División.
Tres minutos más tarde, Yeinor Santamaría probó suerte con un tiro libre, pero no pasó de un susto para la divisa morada.
Para la segunda parte, Roy Myers, estratega del monarca, quizó recuperar el medio campo con el ingreso de Mauricio Castillo, pero la inexperiencia jugó en su contra.
Ronald Gómez entonces envió al terreno a Daniel Colindres a asediar la parte baja morada.
Colindres, precisamente, anotó el definitivo 2-0 en la agonía del partido, para que Santos pudiera redimirse de sus verguenzas con la devaluada piel del Monstruo.