La crisis impactó las finanzas públicas. En el primer semestre en Costa Rica, los ingresos crecieron menos que los gastos, y se prevé un déficit fiscal de 4,8% del PIB al finalizar el año. ¿Cuán tolerable puede ser ese faltante?
No nos debe asustar un déficit fiscal si sabemos en qué invirtió el Estado. No creo que los países deban tener siempre superávit, pero si soy muy afecto a reclamar eficiencia y eficacia en el gasto. A veces se requiere que el Estado haga cierta inversión que implica un déficit. Claro está, un faltante de más de 5% es, para empezar, a preocuparse.
Esa inversión, por ejemplo, ¿debería destinarse a construir infraestructura para mejorar la productividad del país?
Sí, la productividad es clave y no depende solo de las empresas privadas. El Estado debe invertir en infraestructura adecuada para el desarrollo. Además, esto es un atractivo para la inversión extranjera.
Aquí, el Gobierno prepara una reforma fiscal para subir la carga tributaria de 13,5% del PIB al 16% . Añade que lo hará para financiar proyectos de obra pública, pero los impuestos siempre son impopulares. ¿Qué opina?
Si queremos un Estado eficiente, que genere infraestructuras adecuadas y que considere la cuestión social, hay que considerar que hacer todo eso sin impuestos es imposible. El debate que se da en todas partes es: ¿cuál es el nivel de imposición? Pero no solo es importante de cuánto debe ser la carga en términos del producto interno bruto, sino qué tipo de impuestos son los más eficientes, definir qué se quiere gravar. Si es la renta y el consumo, ¿qué mezcla entre gravar el consumo y la renta es la más conveniente? o ¿qué mezcla entre gravar consumo, renta y patrimonio queremos imponer? Los impuestos implican la transferencia de recursos del sector privado al público, y el sector público debe ser más eficiente en su administración de lo que sería el sector privado. Debe explicarse muy bien a la población para qué se quieren los nuevos impuestos y quiénes soportarán la carga de esos tributos.
Hay quienes discrepan sobre aplicar más impuestos o si se debe recaudar mejor los existentes. Por ejemplo, aquí, la defraudación con el impuesto sobre la renta es de 64%, un 4% de la producción.
No hay peor impuesto que aquel que no se puede recaudar y que no se puede controlar. Si unos pagan y otros no, hay una inequidad. El Estado tiene la responsabilidad de cobrar los impuestos y de que la mayoría los pague.
”Además, debe existir la conciencia de que aquél que no paga impuestos es un delincuente. No es un juego de pícaros simpáticos, es un juego de delincuentes, y así debe de establecerse culturalmente. En mi país, la Argentina, ese proceso se inició con las leyes penales tributarias que asimilan al evasor fiscal con el dolo cuando aplica un mecanismo para no pagar sus impuestos. Ese señor es tratado como aquel que entra y roba un banco.
”Es una responsabilidad de todos los gobiernos implementar todas las medidas para que los impuestos se pague; esto es equidad, una que hace que quien paga sienta que el Estado respalda su honorabilidad”.