En la categoría de soft-ware libre existen herramientas de gran calidad que han alcanzado la madurez suficiente, para que los usuarios las utilicen con la confianza y la seguridad que podrían sentir con el soft-ware propietario. En este documento vamos a referirnos al soft-ware de ofimática el cual tiene la funcionalidad, la solidez y la versatilidad suficientes y necesarias para que el país se ahorre millones de dólares.
El software de ofimática comprende al menos tres productos, un procesador de texto, la hoja electrónica y el software para presentaciones, de estos tres componentes el procesador es el más utilizado, pocos utilizan la hoja electrónica y mucho menos el software de presentaciones. Los especialistas coinciden en que de las capacidades del software el 85% de los usuarios no llega a utilizar más del 15%.
El sistema educativo enseña casi con características de exclusividad el software de ofimática propietario, privando a los estudiantes de los beneficios del software libre. Las instituciones educativas tienen la responsabilidad de utilizar los recursos responsablemente y darle a sus educandos las herramientas que les den la mayor libertad posible.
Se habla mucho de la necesidad de democratizar el acceso a la tecnología informática, sin embargo continuamos enseñando un soft-ware de ofimática que en el mercado tiene un valor de 500 dólares en su versión básica, con lo que condenamos al usuario a ser pirata o a gastos innecesarios.
Si se promueve y se enseña el uso del software de ofimática abierto, el país se garantiza grandes ahorros en divisas y los indices de piratería caerían.
Algunos funcionarios de las corporaciones dueñas del software se rasgan las vestiduras con los indices de piratería que tiene el país, pero por otro lado hasta le ofrecen a los empleados de las grandes instituciones del país, que si les firman los contratos de licenciamiento, todos los empleados la institución también tienen derecho a instalar el software en las computadores de sus hogares, lo cual roza con las leyes anticorrupción del país. De igual forma las justificaciones para compras directas que dichos proveedores y compradores promueven bajo la figura de proveedor único son totalmente irregulares por que hay productos equivalentes en software libre.
Las razones para seguir gastando el dinero en un producto determinado son varias, unos han indicado que prefieren pagar por que entonces tienen a quien culpar si se presenta un problema, otros que el costo de hacer migrar es caro, lo cual a todas luces no lo es por cuanto capacitar a un funcionario que ya conoce herramientas de ofimática no cuesta mucho más de los 500 dólares que cuesta la licencia del software, y si consideramos que esos 500 dolares se deben pagar cada tres años el ahorro es mucho mayor. Otros indican que los empleados tienen la herramienta instalada en la casa y necesitan compatibilidad con la que usan en el trabajo, lo cual demuestra un desconocimiento por que las herramientas Open Office utilizan estándares abiertos que garantizan la compatibilidad.
Al sector privado costarricense el uso del Open Office le puede generar grandes ahorros sin detrimento de la calidad y la productividad, y sin caer en la categoría de piratas de software .Utilizar el Open Office no pone en riesgo la estabilidad operativa de las organizaciones, es un software seguro, maduro y le ofrece la oportunidad al país de ahorrar millones de dolares. Revisemos un ejemplo, una institución que tenga unos tres mil empleados, gasta cada tres años millón y medio de dólares en licencias, para utilizar el software de ofimática propietario, por esos mil quinientos millones de colones no obtiene absolutamente nada más de lo que obtiene si utiliza el software Open Office, cuyo costo de licenciamiento es cero. Con estos números pareciera que hay ciertos aspectos que se deberían replantear.