Las lecciones de Maquiavelo y Savater

Hay que mirar la política siempre desde los ojos de la desconfianza y realismo

Calificación:          

Daniel Calvo Estudiante de Ciencias Políticas y Derecho, UCR dacasa86@gmail.com 12:00 a.m. 07/08/2010

En la política existen dos claras dimensiones ético-filosóficas que procuran la determinación de nuestro proceder: el deber ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente correcto, desde una óptica deontológica e idealista; y el ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente incorrecto, desde una óptica teleológica y realista.

Maquiavelo, quien logró por primera vez deslindar los ámbitos de la política y la ética, calificándolas como dos esferas autónomas e independientes, advertía sobre cuán inconveniente pudiese resultar tal ruptura, la cual podría resultar erróneamente interpretada como la eliminación de todo principio ético dentro del juego de la política, cuando, por el contrario, únicamente pretendía señalar que el apego dogmático a este tipo de principios imposibilitaría comprender las relaciones de poder que determinan los siempre variables tiempos y comportamientos políticos de la sociedad.

Esta errónea interpretación aunada a malversación de los fines de la política, ha permitido, no que la ética regrese a la política tal como pregonan algunos partidos políticos en nuestro contexto, pues esta verdaderamente nunca se ha marchado de ella, pero sí que esta se convierta, como ha señalado Savater, “'en arma arrojadiza y munición destinada a pegarle buenos cañonazos al prójimo en su estima'”, cuando lo prudente en realidad, ha señalado este autor, es “'desconfiar de quienes creen que su santa obligación consiste en lanzar siempre rayos y truenos morales contra la gente en general'”.

La desconfianza es sinónimo de prudencia, tanto para el gobernante como sus gobernados, pues según Maquiavelo, “'un príncipe prudente no puede ni debe mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa”; y según Savater “'si confiásemos menos en ellos desde el principio, no tendríamos que aprender a desconfiar tanto de ellos más tarde”.

El conocimiento de estas valiosas lecciones, supone comprender que la política probablemente no es lo que debería ser, por lo cual mirarla siempre desde los ojos de la desconfianza y el realismo, constituye más que un sano ejercicio una cura contra la ingenuidad, así como remedio a posteriores resacas de frustración y desenfado, tanto en electores como en algunas lastimeras figuras de representación nacional tan comunes en éstos días.

compartir

     
  • Agregar Digg
  •  
  • Agregar Reddit
  •  
  • Agregar Furl
  •  
  • Agregar Facebook
  •  
  • Agregar Spurl
  •  
  • Agregar MySpace
  •  
  • Agregar Terchnorati
  •  
  • Agregar StumbleUpon
  •  
  • Agregar Delicious
  •  
  • Agregar MyAOL
  •  
  • Agregar Slashdot
  •  
  • Agregar Live
  •  
  • Agregar Twitter

califique la nota

comentarios

Avatar

Elías Lara Solís 18:16 7/8/2010

Gracias don Daniel, por compartir este artículo. He disfrutado mucho el leerlo. Yo espero, que la brecha que se abre entre el deber ser y el ser de quienes están en política y hacen política se acorte a un razonable equilibrio, por el bien de las mayorías.

Opine sobre este artículo

¿Es usted miembro? Ingrese al sistema

O regístrese utilizando Facebook


No logueado ..

Solo necesita su usuario y contraseña de Facebook.

Correo electrónico:

Contraseña:

 

Olvidó la contraseña ?

Presione aquí para registrarse gratis en nacion.com si aún no lo ha hecho. / Este sitio requiere Cookies