Óscar El Machillo Ramírez –sin temor a exagerar y sobre la típica minimización costarricense– fue un jugador excepcional: inteligente, fino, disciplinado y con una lectura adecuada de las situaciones de juego, lo que anticipaba su profesión actual.
Dice un lugar común del futbol que los equipos se parecen a su técnico: si el Machillo logra pasar el trecho que lleva del dicho al hecho, a la Liga se le puede augurar una temporada promisoria.
Ramírez ya dio unas muestras de lo que desea sea esta Liga: juego al pie, velocidad física y mental, temperamento y vocación ofensiva.
La llegada de Leandrinho conjuga el ideal de ataque con la rapidez. El brasileño ya tiene sus papeles en orden, aunque no será titular esta noche.
El Machillo se topa un equipo que en el Verano 2010 fue trabajado en los aspectos anteriores: Luis Roberto Sibaja dejó el camino andado y la directiva manuda fichó a su técnico con base en un estilo y filosofía de juego.
Tal es la apuesta. Hay que esperar a que la ficha de la ruleta caiga en el número adecuado.
Sin embargo, en el futbol, como en la vida, la suerte se construye, y la guía del hijo pródigo de la Liga parece mandar buenas señales.., hasta el momento.
Y, aunque no haya una declaración oficial, el Machillo tiene muñeca firme para dejar en claro que la disciplina es algo que no se negocia. En la Liga eso es bueno.
Alajuelense, al revés de Saprissa, llega con el buen sabor de una victoria en su estreno en este Invierno: si las derrotas enseñan, los triunfos sirven para confirmar ideas y modelos de trabajo.
El clásico, sin embargo, es un mundo aparte, y a pesar de que apenas se juegue la segunda fecha, todo será mirado con lupa.
Ramírez lo sabe porque él estuvo en ambas aceras como jugador; la verdad: el Machillo hace rato pasó por donde asustaban.