Madrid. Con el escándalo del Hércules de Alicante como telón de fondo, el gobierno español pidió ayer a la Federación Española de Futbol (RFEF) que actúe si ve indicios de manipulación de resultados en algún partido.
“La federación es el organismo competente para establecer sanciones”, dijo a dpa un portavoz del Consejo Superior de Deportes (CSD), dejando en claro que es Ángel María Villar, presidente de la RFEF, quien debe tomar cartas en el asunto.
El presunto caso de soborno a un arquero para facilitar el ascenso del Hércules a la primera categoría del futbol español está echando sombras en las últimas semanas sobre la limpieza de la Liga.
El diario El País publicó ayer que el máximo responsable del Hércules pagó 100.000 euros (unos $130.000) al arquero del Córdoba para que se dejara anotar un gol.
“Le di 100.000 euros al portero. En el gol de Tote se tiró para el otro lado”, cita el diario a al constructor alicantino Enrique Ortiz, máximo accionista del Hércules.
Ortiz “confiesa en una conversación telefónica con un allegado familiar que ofreció y pagó 100.000 euros a un portero (el del Córdoba, Raúl Navas, según se desprende del diálogo) para conseguir que su equipo ganara y pudiera llegar a la Primera División”.
Luis Lucio, portavoz del CSD, explicó que el caso “está bajo secreto de sumario”, por lo que es "imposible hacer valoraciones sobre algo que no se tiene en papel”.