Para la segunda temporada de 2010, Danza Universitaria presentó una creación colectiva con cuatro líderes, donde cada uno imprimió su sello personal. Los que se arriesgaron ante el reto de compartir los créditos de coreógrafos fueron bailarines de la compañía. Algunos debutaban, como es el caso de Mainor Gutiérrez, o Verónica Monestel quien presenta su tercer trabajo con sus compañeros. Los otros miembros más experimentados son Gustavo Hernández y Ha zel González.
El tema que los unió para componer fue el funcionamiento del cerebro, órgano vital de nuestra especie y cómo crea un gran espacio donde se establecen conexiones e interrelaciones; además de ser el generador de los recuerdos y la imaginación.
En lo correspondiente a la interpretación, el grupo se vio cohesionado tanto en la cualidad del movimiento que requiere cada sección, como en el calibre de las emociones y la proyección escénica.
Este conjunto de bailarines mostró una fortaleza técnica dotada de una plasticidad corporal, así como una capacidad histriónica acorde a los personajes que se debieron representar.
En alusión a los aspectos plásticos, debo destacar que el vestuario, asumido por las bailarinas Elián López y Evelyn Ureña, le proporcionó textura y versatilidad a los movimientos. Todos los trajes guardaron una armonía cromática y estilística. En general, destacaron los escupidos cuerpos de los bailarines, salvo en el caso del pantalón café que usó López, en la mayoría de las secciones de la obra.
Con el diseño de las luces, Álvaro Piedra cumplió al iluminar el amplio escenario vacío de escenografía, pero salpicado de elementos de utilería resueltos por Nathalie Guillernard y Zaida Pérez.
La obra contó con una videocreación de Verónica Monestel utilizada discretamente, ya que no opacó el discurso corporal.
.' Ergo Sum también posee una edición musical confeccionada por Adrián Murillo, la cual aportó un sonido ecléctico.
Como ecléctica resultó la puesta, en la que se hilvanaron segmentos coreográficos que fueron, entre otros, desvelando el ritmo y los pasos de la danza popular, especialmente, el swing criollo. En otras secciones, se utilizaron recursos característicos de la danza-teatro para contar anécdotas y recrear pinturas en las que era evidente el uso y abuso de la imagen de la mujer, en diferentes épocas de la historia.
La puesta en escena también tiene fragmentos donde aparece el trabajo corpóreo con tratamiento lineal y de modo unísono. Además, muchas situaciones alusivas a la violencia cotidiana se exponen condimentadas con gotas de humor.
Casi al final de la jornada se debe afinar el ritmo, ya que comencé a ver situaciones que se repetían en forma e intención, lo que me comenzó a generar dispersión como espectadora.
No obstante, ...Ergo Sum es un experimento coreográfico donde la colectividad se ve integrada de lleno y se espera que depare muchos buenos frutos para la coreografía de la compañía.