EconomistaHay que reconocer que muchas veces los escenarios de empresas que enfrentan cargas tributarias son graves, otros simplemente corren con las notificaciones correspondientes.
Sin embargo, en escenarios graves, algunos empresarios esperan la notificación del traslado de cargos con la esperanza de que el olvido haga que el expediente no dé a luz un acto recurrible.
Esta esperanza se desvanece en pocos días.
Esto se debe a que solamente tienen 30 días para contestar; en muchos casos, los documentos no son tratados oportunamente.
Ya para este momento es demasiado tarde, pero aun así, sí es contribuyente y está en esta situación, no deje para mañana lo que tuvo que hacer mucho tiempo atrás.
Llame a su asesor fiscal o busque uno de inmediato.
La empresa que vive este escenario debe comprender que es una materia de alto grado de complejidad y especialidad.
Por este motivo no es recomendable acudir al asesor que ve “las cosas de la casa o de la familia”, si no a un verdadero especialista en la materia.
Muchas cenizas del “tal vez” se pueden recoger del camino, cuando la empresa no sigue el protocolo correcto para hacer lo que es debido.
Si “tributación le llega a su empresa'”, no estamos ante un acto de la naturaleza resultante de la ley de la gravedad, aunque puede llegar a serlo si no se actúa en forma pronta y si no se pone en manos de verdaderos expertos en la materia.
Ante estos resultados es decisivo velar porque la fiscalización empresarial cuente con un asesor fiscal especializado.
Debe nombrar un equipo de atención a Tributación, evitar el ocultismo, divulgar –con prudencia– la organización y, finalmente, evitar el morbo.
Lo importante y reconocido es la prudencia.
Recordar que se está frente a un proceso que, en el mejor de los casos, puede significarle un litigio de muchos millones de colones, pero que también podría llegar a su extremo más grave, el cual implica un caso penal tributario.