Ningún colegio público recibirá a los tres estudiantes sospechosos de amenazas y robos en un centro educativo de Siquirres, Limón, el cual tuvieron que abandonar por orden judicial.
Leonardo Garnier, ministro de Educación Pública, explicó que estos jóvenes tendrán que recurrir a un programa de educación abierta.
Esta fue la solución que encontró el MEP ante la encrucijada en que lo puso la orden del Juzgado Penal Juvenil de Pococí.
Según el mandato, los muchachos deben continuar en el sistema educativo, pero, para el MEP, aceptarlos en otra institución significa trasladar el problema.
“(La educación abierta) es la oferta académica que más garantiza el derecho a la educación de los jóvenes involucrados, sin enfrentar al resto del estudiantado y a los docentes a situaciones conflictivas”, argumentó Garnier.
Los jóvenes, cuyas edades oscilan entre los 15 y 17 años, cursaban sétimo año en el Colegio Técnico Profesional Padre Roberto Evans, en Siquirres.
Hace dos semanas varios profesores los denunciaron ante la Fiscalía por amenazas. Además, los identificaron como presuntos miembros de una pandilla responsable de múltiples asaltos.
Los profesores insisten en que esos muchachos no acuden al colegio con la intención de estudiar.
El ministro Garnier gestionó la intervención del Patronato Nacional de la Infancia para que garantice, con los padres de los jóvenes, su ingreso al sistema educativo que les ofrecen.
La modalidad de la educación abierta está aprobada por el Consejo Superior de Educación. Los estudiantes se preparan en la casa y luego hacen exámenes en las materias de cada nivel.