Beirut.EFE. El rey saudí, Abdalá bin Abdelaziz, y el presidente sirio, Bachar al-Asad, instaron ayer en Beirut a los libaneses a renunciar a la violencia, privilegiar el diálogo y hacer prevalecer el interés de su país.
“Se debe continuar con una política de calma, fomentar la unidad y evitar las amenazas externas”, en alusión a Israel, afirmaron los líderes árabes, según un comunicado de la Presidencia libanesa al término de su reunión con el jefe del Estado libanés, Michel Suleiman.
Los visitantes pidieron, además, que se luche contra las “violaciones frecuentes de la soberanía (de Líbano) y contra las tentativas de desestabilizar” el país.
Este encuentro se produce en un momento de incertidumbre ante la posibilidad de que el Tribunal Especial para el Líbano, apoyado por la ONU, implique al grupo chiita Hezbolá en el asesinato del exprimer ministro libanés Rafic Hariri, el 14 de febrero del 2005, y ese anuncio derive en disturbios.
“No se debe recurrir a la violencia, se debe privilegiar el diálogo y que prevalezca el interés de Líbano ante cualquier otro”, subrayaron.
Al-Asad y el monarca saudí instaron también a respetar los acuerdos de Taif (1998), que pusieron fin a la guerra civil (1975-1990), y de Doha (2008), con el que se evitó un nuevo conflicto armado al poner término a una crisis política.