La definición de tasas de captación y préstamos que establece el “corredor” propuesto por el Banco Central de Costa Rica es visto con cautela por la banca comercial.
Guillermo Quesada, presidente de la Cámara de Bancos, explicó que este mecanismo busca controlar la inflación, pero podría frenar el crecimiento si el Banco Central se niega a liberar liquidez en períodos de recuperación.
Este “corredor” de tasas define un rango en el cual se ubicarían los intereses del mercado de dinero.
Como límite inferior se contaría con una tasa pasiva o de captación, con la que el Central retiraría liquidez de los bancos cuando lo necesite, según su política monetaria.
Por otra parte, habría una tasa activa como límite superior de este “corredor”, con la que el Central prestaría recursos.
Esa tasa activa está vigente en la actualidad, como la máxima del mercado integrado de liquidez cuando el Banco Central presta a instituciones financieras.
También se redefinirá la tasa de política monetaria, para que constituya una de referencia para todo el sistema financiero.
“La actual está en 9%. En las últimas negociaciones en el mercado integrado de liquidez, aunque el Banco Central ha llegado a prestar al 9%, también se han dado préstamos al 2%; entonces no hay una alineación a esa tasa”, dijo Carmen Monge, analista de INS Valores.
Los niveles de tasas adoptados se transferirían después desde los entes financieros a los clientes.
“Es el canal de transmisión de la política monetaria para garantizar estabilidad, o alinear las tasas de interés”, señaló Monge.
También busca cumplir con las metas de inflación.