El puente sobre el río Seco es una vetusta estructura metálica de 66 años años que exige reparaciones urgentes, aunque que este miércoles resistió los embates de una crecida que arrasó con 25 metros de la Interamericana Norte.
El puente –construido en 1944– tiene daños en las juntas de expansión, según lo advirtió desde febrero un informe de inspección de la empresa Consultoría y Construcción.
El oficio CC 04-025-2010 advirtió desde el 5 de ese mes “el riesgo inminente de la interrupción total del paso vehicular por el puente sobre el río Seco, por los daños ocasionados por las cargas repetitivas del tránsito promedio diario en las juntas de expansión”.
De acuerdo con expertos, la junta de expansión es la brecha entre dos porciones del puente que permite la contracción y expansión de la estructura.
Pese a estos daños, el miércoles la estructura soportó la crecida e incluso estuvo varios minutos 60 centímetros por debajo de la corriente.
“No vimos ningún problema estructural en el puente, lo que ocurrió fue que el cauce del río se arrecostó a la margen derecha y lavó por completo el relleno de aproximación, pero no hay daños en el bastión”, sostuvo Carlos Acosta, director del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi).
Humberto Fernández, gerente general de MECO, estimó que los trabajos para reencauzar el río y sustituir el relleno de aproximación podrían completarse este sábado y que la obra costaría alrededor de ¢50 millones.
Eso sí, a futuro debe valorarse la posibilidad de instalar gaviones, para evitar que el río siga apropiándose de porciones de tierra, advirtió Fernández.
El Ministerio de Obras Públicas y Transportes aseguró que está prevista la sustitución del puente por una nueva estructura a cuatro carriles que se financiará con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo. No obstante, no hay planos, costos, ni fecha probable.