Ante la problemática que plantea la proliferación del pez león en el Caribe, los científicos descartan la erradicación de la especie, pero recomiendan la extracción de ciertos individuos para reducir su población y darle oportunidad al ecosistema de reaccionar.
Esto, sin embargo, no es tarea fácil y plantea dos dificultades.
La primera es que, a diferencia de su hábitat natural –a 60 metros de profundidad– aquí estos animales se adaptaron para estar a 120 metros, lo cual dificulta su captura.
El segundo problema es que esta es una especie difícil de identificar, por lo que preocupa que una confusión lleve a sacrificar individuos de otras especies de peces.
Para tener éxito, el trabajo debe ser coordinado. Por eso, desde agosto del año pasado se creó una comisión para la toma de acciones de manejo, liderada por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac).
En dicha comisión están involucradas instituciones como la UCR, Japdeva, Senasa, Incopesca, Guardacostas, Ministerio de Salud, Reef Running Divers, la Asociación Corredor Biológico Talamanca, asociaciones de pescadores y empresarios turísticos.
Los científicos señalan que los esfuerzos deben hacerse tanto por país como por región debido a la conectividad ecológica.
“El riesgo más grande es que el pez pase al Pacífico oriental tropical, donde hay arrecifes rocosos con menos especies y no están en capacidad de recuperación, pues en el momento en que falte una especie no habrá otra que la reemplace. Esto solo podría suceder por intervención del ser humano; de ahí, la importancia de concienciar a la población”, dijo la científica Helena Molina, de la UCR.