Film es un vocablo inglés (de rancio abolengo anglosajón) que posee el mismo contenido semántico que el español película (diminutivo del latín pellis-piel), es decir, piel, cubierta o membrana delgada. Es, pues, comprensible que en español se denomina película (y en inglés film) a la cinta impresionable fotográfica o cinematográfica y, por extensión, a la cinta cinematográfica ya lista para ser proyectada.
Es cierto que en la madre patria se coló (vía Francia) el inglés film, pero jamás desbancó el castizo película. Film se oía solamente en boca de gente pedante o esnobista, o formando parte del recurso publicitario en busca de captar el interés del potencial espectador.
Aunque este anglicismos entró en España por vía oral del francés, nunca tuvo una buena acogida por parte del pueblo, que prefirió seguir usando el castizo película. Incluso el vocablo llegó a formar parte de algunos modismos y expresiones populares. “De película”, por ejemplo, pasó a significar algo extraordinario o magnífico: “Lo pasé de película”; “Compró un auto de película”' Y la exclamación “ ¡A mí, películas!” expresa indiferencia o desinterés por algo . Ni siquiera los mismos dueños del vocablo “film” , los angloparlantes, utilizan regularmente el término cuando se refieren a una película cinematográfica. Prefieren motion picture o, familiarmente, movie.
Pese a todo, un buen día la Academia decidió dar la bienvenida oficial al anglicismo en comentario. Pero, antes de incorporarlo al léxico oficial, puso en práctica su política de adaptar los términos importados a estructuras léxicas más típicamente castellanas. Hay que reconocer que resulta extraño una palabra que termine en “lm”, al igual que en “b” o en “p”. De modo que, ni corta ni perezosa, la docta corporación convirtió “film” en “filme”, de la misma manera que “club” en “clube” y “clip” en “clipe”' Creemos que si la adopción de “film” resulta innecesaria, la creación de ese extraño “filme” fue aún más desafortunada.
Por mucho que se quiera alegar que también el portugués tiene la palabra filme en su léxico. Pensamos que el idioma no debería dar cabida a estos vocablos de probeta, a contrapelo del uso popular.