Los embarazos de adolescentes se han convertido en enorme desafío para 27 colegios públicos que reciben alumnos procedentes de zonas marginales.
Orientadora y alumna hablan de embarazo adolescente.
Prevención y acción remedial
Orientadora y alumna hablan de embarazo adolescente.
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En todos estos centros educativos se reportan al año más de 10 colegialas embarazadas y, en los casos más extremos, se registran hasta 20 y 40 jóvenes en cinta.
Dicho fenómeno ocurre en secundarias que cubren sectores en riesgo social como La Carpio (en La Uruca), Rincón Grande de Pavas, el cantón central de Limón y Los Guido de Desamparados.
Según el Ministerio de Educación Pública (MEP), en el 2009 se registraron un total de 1.434 alumnas embarazadas en 401 centros educativos.
Dichas instituciones representan el 52% de los colegios con horario diurno del país.
Los datos del MEP revelan que en 27 de esas secundarias se reportaron 373 embarazos adolescentes, lo cual representa el 25% de todos los casos del año pasado.
Vulnerabilidad. La institución que reportó más estudiantes embarazadas el año pasado fue el Liceo Luis Dobles Segreda, ubicado en La Sabana, con 42 casos.
A dicha institución asisten jóvenes procedentes de Pavas y La Carpio, entre otros.
El segundo puesto lo ocupa el Colegio de Rincón Grande de Pavas con 21 casos y en tercer lugar aparece el Colegio Técnico Profesional de Limón con 18.
En una cuarta casilla figura el José Albertazzi, de Desamparados (cubre Los Guido), con 17.
Pablo Masís, director de dicho centro educativo, aseveró que la falta de formación de los padres y el hacinamiento en que viven los muchachos son las principales razones que explican la situación.
“La pobreza es la madre de todos los males; es causa y consecuencia de estos embarazos”, aseveró.
Natalia Morales, investigadora del Programa Estado de La Nación, estimó que el embarazo de una adolescente en riesgo social podría generar un círculo de pobreza para sus hijos y futuras generaciones.
“Muchos de estos hogares se caracterizan por sus bajos niveles educativos, poblaciones que no posponen la maternidad a las edades adultas, pues no valoran las consecuencias a futuro ”, dijo.
Tal situación vuelve más empinada la cuesta que deben subir las muchachas para mejorar su calidad de vida, pues a su situación de pobreza se le suman sus responsabilidades maternas.
Debido a esto, crece el riesgo de que se vean obligadas a abandonar los estudios, ya sea para quedarse en casa cuidando a sus hijos o para buscar un empleo.
Estrategias.Gabriela Valverde, jefa de la Dirección y Promoción de Derechos Estudiantiles del MEP, manifestó que las acciones de su oficina se concentran en evitar que las muchachas embarazadas o madres adolescentes abandonen el sistema educativo.
Por ejemplo, se le adecúan los horarios y en algunos casos se les permite ir a clases con los bebés.
Tales esfuerzos han dado frutos, pues el número de alumnas embarazadas que se mantuvo en las aulas creció un 68% en los últimos seis años, al pasar de 856 en el 2004 a 1.434 en el 2009.
No obstante, aunque se ha tenido éxito en la “estrategia remedial”, se ha dejado de lado la parte preventiva. Prueba de ello es que el nuevo programa del MEP sobre educación sexual, previsto para que iniciará el año pasado, no se implementará hasta el 2012.
Milena Grillo, directora de la Fundación Paniamor, manifestó que “el principal fallo” en el abordaje de este tema es enfocarse en la población ya afectada.
“Eso es un control del daño, los cual está bien. Pero no se visualiza el fondo del problema”, sostuvo la experta.
Para Grillo, se debe acompañar a las muchachas en situación vulnerable en un proceso de formación de metas y de un plan de vida desde temprana edad.
Para Patricia Salazar, orientadora del Colegio Luis Dobles Segreda, el trabajo preventivo se debe iniciar en las escuelas, hablando abiertamente del tema con los niños y con sus padres.