Estando cerca de tantos deportistas costarricenses, lastimosamente se puede confirmar que también en el deporte, el dinero es el motor que hace que las cosas funcionen.
Lógicamente, el talento es importante, pero sin dinero para que el atleta se prepare, crezca y mejore, nada sucede.
Esa noción de que los “elegidos” siempre llegan, es falsa. Aquella ilusión de niño se rompió hace mucho tiempo.
Tal afirmación es, a hora más que nunca, cierta, puesto que ¿quien duda que en nuestro país no hay grandes talentos esperando a ser descubiertos, pulidos y ofrecidos al resto del planeta?
Incluso, los mismos atletas lo confirman, cuando cuentan las enormes dificultades que tienen para poder ser deportistas de alto rendimiento, tanto en entrenamiento, equipamiento y fogueos.
El problema es que Costa Rica quiere ganadores. Es más, necesita ganadores y los precisa ya.
No hay que ser injustos, tenemos un par, pero nada más. Un par de ejemplos no cambian años de historia, frustración, decepción y malos manejos deportivos.
No obstante, crear a esos triunfadores no es posible ni en este momento, ni en el futuro, si no entra el bendito “don dinero”.
Plata. Las grandes potencias deportivas tienen millones bajo sus grandes campeones, millones.
México, Brasil y Puerto Rico, por solo nombrar a algunos, países latinoamericanos (por supuesto con índices diferentes de población, producto interno, calidad de vida, etc.) son sumamente exitosos a través de inversiones monumentales, ya que se dieron cuenta que el deporte puede ser base en una sociedad.
El Comité Olímpico Nacional aduce que con planificación y ese apoyo económico, que aún no tiene, se verán los resultados.
El Gobierno dice que ahora sí va a aportar. Ojalá sea cierto, creamos en los políticos...
Al final, probablemente el camino va a terminar siendo bastante simple, una bifurcación con alguna realidad que diferentes bandos, por su propia agenda, no quieren aceptar.
O se invierte en el deporte y se exige un atleta de élite con toda la capacidad para vencer al que sea o, nos olvidamos de eso y nos damos comenzamos a darnos cuenta de que somos un país sin posibilidades a nivel internacional.
Quisiera creer que la primera es posible y me niego a pensar que la segunda puede ser verídica.