Más de un centenar de africanos traídos al país por redes de traficantes de personas, abandonaron territorio nacional en clandestinidad, durante los últimos meses.
Los extranjeros se encontraban a las órdenes de Migración. La llegada de inmigrantes provenientes de Angola, Etiopía, República Centroafricana, Somalia y Eritrea (en África) y Nepal (Asia), comenzó a intensificarse desde el 2008, pero tuvo mayor fuerza durante el primer semestre del año pasado.
Una vez capturados, todos solicitaron refugio. “De todos ellos, solo a cinco les fue concedido, pero cuando los buscaron para notificarles, ya no estaban en el país.
“No era su meta quedarse en Costa Rica. Tenían en mente seguir hacia el norte (Estados Unidos)”, explicó el viceministro de Gobernación, Mario Zamora.
Los africanos permanecieron algún tiempo en el Centro para Extranjeros en Tránsito, en Hatillo, San José. Quedaron en libertad mientras se estudiaban sus peticiones de refugio.
Ese fue el momento que aprovecharon para marcharse del país. De sus salidas no hay registros. “Es posible que para eso utilizaran puntos ciegos”, puntualizó Zamora.
En principio, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se encargó de conseguirles hospedaje y alimentación. “Llegaban (los personeros de ACNUR) a buscarlos y ya no estaban”, agregó el viceministro, quien fungió en la anterior administración (2006-2010) como director de Migración y Extranjería.
Dificultades. Las autoridades encontraron muchas dificultades para corroborar la identidad de los foráneos. Eritrea, por ejemplo, solo tiene una embajada en Tel Aviv, Jerusalén. Otros países –entre estos, Etiopía y Somalia–, no tienen sedes diplomáticas en América.
“Encontramos casos de personas que se registran mediante una seña en el árbol del pueblo. Algunos manifestaron que era imposible traer el árbol.
“Estos grupos ingresaban antes a la Unión Europea, pero desde hace un tiempo se desplazan hacia el continente americano”, agregó Mario Zamora.
De ahí que el fenómeno se ha sentido en toda la región. Los países se han visto en la necesidad de adoptar otras medidas.
Colombia optó por no detenerlos y, en su lugar, los somete a un trámite administrativo. En junio del 2009, 242 africanos esperaban a que se resolvieran sus peticiones de refugio en ese país.
Problema regional. Redes colombianas se encargaban de movilizar a los africanos a terceros países, como ocurrió en julio del año pasado, cuando unos coyotes lanzaron al mar, frente a las costas de Limón, a un grupo de 27 etíopes. Les hicieron creer que estaban en Canadá.
Bihian Deimeq, un educador etíope –de 29 años– fue detenido esa vez. En una entrevista para La Nación, contó que por haber formado parte de un movimiento político que exigía al gobierno libertades, fue víctima de persecución y de un atentado.
“Me trajeron (los coyotes colombianos) en un barco junto a otros africanos, a quienes no conozco. Viajamos como cinco o siete días. Fue un viaje peligroso, con muchas tormentas”, dijo durante la entrevista, en agosto del 2009.
México decidió concederles 72 horas a los grupos de viajeros africanos para que abandonen su territorio. El viceministro Zamora informó que las redes variaron la ruta, pues ahora se movilizan por la isla de San Andrés (Colombia) y de ahí a Bluefields, Nicaragua.