El obispo de Cartago, monseñor Francisco Ulloa Rojas, inauguró ayer la “puerta santa” de la basílica de Los Ángeles y con este ritual dio inicio el primer año jubilar para Costa Rica.
La tradición católica señala que los fieles que atraviesen esa puerta, previamente confesados y comulgados, obtendrán una “indulgencia plenaria”, equivalente al perdón de todos sus pecados.
El período del año santo –que inició ayer y permite obtener este perdón especial–, finalizará el 2 de agosto del año 2011.
Este rito se efectúa en conmemoración de los 375 años del hallazgo de la Virgen de los Ángeles, en La Puebla de Los Pardos, Cartago.
Durante la ceremonia, se explicó a los feligreses que la basílica es el único sitio en Costa Rica donde podrán obtener esa indulgencia plenaria.
Quienes aspiren a este perdón deberán cumplir con tres requisitos obligatorios: asistir a la basílica de los Ángeles, participar de la misa en ese templo y rezar ante la imagen de la Virgen de los Ángeles.
La autorización para realizar el año jubilar fue solicitada por la Conferencia Episcopal de Costa Rica al papa Benedicto XVI.
Apertura. La apertura formal de la “puerta santa” –una enorme pieza de madera instalada en el ingreso del costado sur de la basílica–, fue efectuada por monseñor Ulloa, a las 10:17 a. m de este domingo.
El prelado llegó hasta la puerta precedido por un nutrido grupo de sacerdotes y monaguillos y golpeó tres veces la gruesa madera con la base de una cruz de plata.
Como parte de la ceremonia litúrgica, el Obispo repitió en voz alta: “Que se alcen las antiguas compuertas que va a entrar el Rey de la gloria”. Luego ingresó al templo para oficiar la misa.
Detrás de Ulloa, los sacerdotes y la prensa, a la basílica ingresó gran cantidad de feligreses que colmaron el interior del santuario de La Negrita de los Ángeles.
Durante la ceremonia, el Arzobispo de Cartago enfatizó: “Pasamos por la ‘puerta santa’ para celebrar el misterio de la vida y del matrimonio entre varón y mujer”.
La inauguración de la puerta del perdón y del año santo fueron el comienzo de los festejos que anualmente organiza la Iglesia Católica para conmemorar el hallazgo de la Virgen de los Ángeles, en 1635.