EDITORIAL

El ocaso de las FARC

La exitosa campaña militar de Uribe, respaldada ampliamente por Estados Unidos, ha diezmado en forma drástica las filas rebeldes

Es posible, sin embargo, que esa misma cúpula ambicione proseguir la guerra para mantener la jauja de sus negocios criminales y desestabilizar la región

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12:00 a.m. 18/07/2010

En las últimas dos semanas, el Ejército colombiano, con la participación de unidades policiales, intensificó su ofensiva contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el mayor grupo insurgente del país. Según declaraciones a la prensa del director de la Policía Judicial, Luis Gilberto Ramírez, el objetivo central de estas acciones es nada menos que la captura de Guillermo León, alias “Alfonso Cano”, actual jefe del directorio de las FARC.

Apresar a Cano es un objetivo que ahora parece posible y se ha tornado prioritario para el presidente Álvaro Uribe, quien terminará su mandato constitucional el próximo 7 de agosto, cuando asumirá el cargo el hoy presidente electo, Juan Manuel Santos, hasta hace poco ministro de Defensa en el gabinete de Uribe. La exitosa campaña militar contra las guerrillas, emprendida por Uribe poco después de llegar a la Jefatura de Estado en el 2002 y respaldada ampliamente por Estados Unidos, ha diezmado en forma drástica las filas rebeldes y las ha obligado a replegarse a zonas selváticas en el sur del país, sobre todo aquellas cercanas a las fronteras con Venezuela y Ecuador. No obstante, y aunque reducidas a la mitad o menos –según las estimaciones– de los 6.000 que presuntamente eran en el 2008, las FARC aún poseen capacidad para infligir cruentos golpes en los centros urbanos.

Las FARC emergieron en la década de 1960 como una organización revolucionaria marxista y, según sus pronunciamientos de entonces, plegada a derroteros de reivindicación social. Pero desde temprano las FARC mostraron su rostro criminal. Hoy se las conoce internacionalmente como una organización terrorista, narcotraficante y en la misma liga con sus aliados y socios de ETA y Hezbolah.

En este sentido, en agosto del 2009, el Departamento del Tesoro norteamericano designó por undécima vez a las FARC y a una larga lista de entidades y personas afiliadas como narcoterroristas y ordenó congelar sus activos, además de prohibir a ciudadanos y compañías estadounidenses efectuar operaciones financieras y comerciales con cualquiera de ellas. En esa ocasión, los voceros del Tesoro señalaron que, a pesar de los reveses militares sufridos, las FARC continuaban siendo el principal exportador de drogas de Colombia.

También hay abundante prueba de la filantropía que el presidente venezolano Hugo Chávez prodiga a las FARC. Comunicaciones registradas en los computadores de Raúl Reyes, el “canciller” de las FARC, capturados por el Ejército colombiano en marzo del 2008, indican que Chávez incluso se disponía a entregar a las FARC petróleo subsidiado para su venta, lo cual les habría generado decenas de millones de dólares. En esa época, antes de salir a la luz los secretos contenidos en los citados computadores, Chávez también abogó mundialmente –sin éxito– porque las FARC fuesen reconocidas como fuerza beligerante para de esa manera purificar sus credenciales y permitirle pavonearse en los foros internacionales.

Todo este trasfondo de mercantilismo criminal sugiere la posibilidad, muy real, de que las FARC, aunque menguadas por la presión de las Fuerzas Armadas de Colombia, la creciente ola de deserciones de sus cuadros y la desmoralización que denota, persistirán obcecadas en la violencia. Tal curso obedecería, por una parte, a la creencia de que aún hay espacio para un arreglo político que les depare un papel de influencia. El mensaje claro y rotundo de la ciudadanía colombiana en las recientes elecciones negaría tal posibilidad. Pero la cordura y la razón nunca han sido cualidades de la obstinada cúpula de las FARC.

Por otra parte, es muy posible que esa misma cúpula ambicione proseguir la guerra para mantener y escudar la jauja de sus negocios criminales. Algo similar sucedió con grupos “revolucionarios” en África y Asia. Tal curso conllevaría el riesgo de fomentar la inestabilidad regional que Chávez en algún momento podría tramar para sus cambiantes fines. De cualquier forma, más allá de las interrogantes que plantea, el ocaso de las FARC es un resultado positivo y beneficioso para el pueblo colombiano, que ha patentizado ampliamente sus genuinos deseos de paz con democracia.

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Rodrigo Sotela Alfaro 20:45 18/7/2010

De acuerdo con el comentario de Claudia Marquez. Ademas, ya sabemos que Chavez es UN DICTADOR, el que pone y el que quita en Venezuela. Los otros poderes no cuentan. Asi las cosas no cabe duda que ese senor es capaz de cualquier cosa, inclusive provocar un problema con Colombia a quien no quiere solo por la relacion de este con los Estados Unidos. De ahi su estrecha relacion con todos los malos Iran, Siria, Nicaragua, Cuba y por supuesto con cualquier grupo revolucionario como pueden ser las FARC. La cosa es que ese señor ES el dueño de Venezuela y por eso hace como le viene en gana.

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Jean Garnier Piedra 19:39 18/7/2010

Señor Jiménez Franco: Me apena saber que este editorial le infunde miedo a Usted. En mi caso no es así, hay otras cosas que si me provocan temor. Me atemoriza ver a los peones asesinos del narcotráfico blandiendo armas poderosas, mientras nuestra policía de Tercer Mundo solo tiene revólveres de bajo calibre y no saben ...disparar como debieran. Me atemoriza ver en manos de esos narcos aparatos de GPS y teléfonos satelitales, mientras nuestra policía utiliza mapas en papel y radios comunicadores que en muchos casos cumplieron hace mucho su vida útil. Y me atemoriza la miopía de socialistas utópicos anti-gringos que los ven como la "amenaza imperialista" tan cacareada. No hay peor ciego que aquel que no quiere ver.

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Claudia Lorena Marquez 18:07 18/7/2010

Hay que aprender a sumar y restar. que diferencia mas grande con los gringos, ayudas en emergencias de todo, terremostos , inundaciones ect en todo Latinoamerica, Alianza para el Progreso hace 50 anos, La bananera de Mamita Yunai que falta que hace hoy en la zona sur, ayudas de infinidad de formas y colores desde USA durante tantos años. Soldados de USA han venido toda la vida que recuerde y nunca se han quedado. Por mas que hablen y hablen los hechos son los que cuentan y no solo en CR, sino en tantos lugares. Aun Haiti, aun Africa, aun Oriente Medio aunque no les guste, aun Panama, aun todos los lugares, no hay una sola competencia en hechos

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Tico Paqueteado 15:22 18/7/2010

Siempre tratando de infundir miedo. No se han dado cuenta que desde que se anuncio que venian los barcos militares gringos, este periodico saca todos los dias noticias y editoriales para infundirnos miedos y justificar lo injustificable: la presencia militar gringa. "Sobre el limpido azul de tu cielo, vivan siempre... los militares gringos". Amen.

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Francisco Guillen 14:57 18/7/2010

Pero Juan Montero...si casualmente de eso trata la editorial. Se está cerca del fin de la guerra en Colombia...sólo hay que dar la última estocada. Como un cáncer si no lo elimina por completo, el mal se vuelve a regenerar. La Paz en Colombia está cerca...no hay que dejar que Chavez lo eche a perder.

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