En momentos en que los hechos de violencia aumentan en los centros educativos, los docentes buscan una fórmula que les permita disciplinar a los estudiantes sin irrespetar sus derechos.
Tal parece que ya quedaron atrás aquellos días en que una llamada de atención, un reporte a la dirección o una rebaja en la nota de conducta bastaban para poner orden en el aula.
Los docentes se quejan de que las actuales generaciones de alumnos aprendieron a utilizar sus derechos y algunos portillos del régimen disciplinario, para frenar y revertir decisiones.
Frente a esta situación, profesores y maestros se sienten desamparados y abogan por encontrar un mecanismo que les permita ejercer sus potestades bajo este nuevo contexto.
Al respecto, el Ministerio de Educación Pública (MEP) procura que haya mayor diálogo en el aula para tomar decisiones.
“Cuando perdemos el miedo como adultos y nos acercamos a dialogar con ellos, a tener un trabajo más horizontal, se llega a acuerdos sin perder la autoridad”, dijo Dyaláh Calderón, viceministra académica del MEP.
Sin embargo, la Asociación Nacional de Educadores (ANDE) no ve tan fácil la solución.
“Hay una abuso con la defensa de los derechos de los estudiantes en detrimento de los derechos del educador.
“El mismo estudiante no siente respeto por la autoridad del educador. Desde el hogar el padre le dice que no los obedezca”, aseveró Alexánder Ovares, presidente de ANDE.
En ese sentido, Ovares criticó los cambios hechos por el MEP en la nota de conducta.
Antes, si un alumno reprobaba ese rubro, debía repetir el año si tenía notas menores a 80 en otras materias. Ahora, si un joven se queda en conducta solo debe realizar un proyecto que defina la institución.
Dicho cambio fue aplicado en noviembre del 2008, porque el Ministerio consideró injusto que el estudiante tenga que repetir una materia que sí aprobó.
¿Temor? Gabriela Valverde, directora de promoción y protección de derechos estudiantiles del MEP, dijo que los alumnos han expresado en distintos foros preferir a los docentes que ponen límites, sobre los “flojos” y los “autoritarios”.
Al respecto, la viceministra Calderón admitió que hay educadores que no tienen las habilidades requeridas para lidiar con jóvenes.
“Creemos que con ejercer autoridad de forma desbordada lo vamos a solucionar”, indicó.
La funcionaria insistió en la necesidad de fomentar el diálogo para solucionar conflictos.
Dicha estrategia es utilizada por Guiselle Herrera, directora de colegio Gregorio José Ramírez, de Montecillos de Alajuela, para llegar a acuerdos con los alumnos.
No obstante, demandó más colaboración de los padres de familia. “A veces no saben ni dónde están sus hijos”, aseveró.
Entre tanto, Mélida Cedeño, presidenta de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE), consideró que en los salones de clase se debe hablar más sobre los deberes de los alumnos y poner reglas claras de convivencia.