El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) reclama un aumento en las tarifas telefónicas antes de que se concrete la apertura del sector, pues asegura que los precios actuales son deficitarios.
La entidad alega que los precios por los servicios de telefonía fija y celular no varían desde el 2004, y en algunos casos desde el 2002, por lo que han perdido su valor real en, al menos, un 40%.
En telefonía móvil, por ejemplo, el minuto cuesta ¢30 desde el 2004. Al considerar el efecto de la inflación, el precio disminuyó en ¢14 en estos seis años. Dicha tarifa equivale hoy a ¢16 por minuto.
Para el caso de llamadas a teléfonos fijos, el costo por minuto es de ¢4,5 desde el 2004, lo que en términos reales representa hoy ¢2,4.
Según el ICE, para mantener el valor adquisitivo que tenían las tarifas al momento de fijarlas, los valores deben superar los ¢6,3 por minuto en llamadas a teléfono fijo y ¢46, 3 el minuto celular.
Tal ajuste permitiría cubrir costos de operación y la utilidad para la reinversión.
Eduardo Doryan, presidente ejecutivo del ICE, dijo que la desactualización de las tarifas afecta financieramente a la entidad y que, si no se corrige, será en un tropiezo para la apertura del mercado de las telecomunicaciones.
La apertura en telefonía móvil podría concretarse en el 2011, pues Sutel anunció que en agosto sacará a licitación las frecuencias para el ingreso de tres empresas privadas.
Inquietud. El principal argumento del ICE para justificar el aumento es que el desequilibrio de los precios le impediría hacer inversiones y sometería a los futuros competidores a la misma congoja.
“Hacer una apertura sin un rebalanceo de tarifas, lo que hace es poner una de las barreras más grandes para que pueda darse ese proceso de forma seria, rápida y exitosa”, aseveró Doryan
El reajuste, agregó el jerarca, debió comenzar hace seis años y de forma paulatina para no impactar a los usuarios finales.
Por su parte, George Miley, presidente del consejo de la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel), coincidió en que se requiere una revisión de precios, pero responsabilizó al ICE de no colaborar con ese órgano para lograrlo.
“Al ICE se le pidió información, que debió entregar a finales de mayo, para poder hacer el estudio de costos de interconexión, que servirían de base para las tarifas de usuario final. Y, a la fecha, aún estamos trabajando para obtener los datos”, sostuvo Miley.
Sin números. Aunque el ICE asegura que hay afectación a sus finanzas, se niega a suministrar datos de ingresos en telefonía, pese a múltiples peticiones de La Nación.
Este medio obtuvo algunos datos sobre el impacto del rezago de las tarifas de una apelación presentada por el Instituto, el pasado 6 de julio, contra un fallo de la Sutel que ordenó interconectar a dos operadores privados.
En ese recurso, el subgerente de Telecomunicaciones del ICE, Claudio Bermúdez, dijo que con los valores actuales no se cubren los costos de telefonía fija y móvil en un 15,8% y no se generan utilidades.
Bermúdez sostuvo que la entidad ha solicitado el ajuste en forma reiterada desde el 2005, pero que tanto la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) como la Sutel, lo han rechazado.
“La supervivencia de la empresa en este período responde a un esfuerzo real por aumentar su eficiencia operativa producto de alcanzar importantes volúmenes de prestación de servicios que llevan implícitas las economías de escala y economías de alcance”, dijo.
Esta condición, agregó Bermúdez, se deteriorará de manera “acelerada” cuando entren nuevos operadores y el ICE pierda participación en el mercado.
Afirmó que, al abrir el mercado con precios tan desequilibrados, se verán obligados a reducir drásticamente las inversiones y que sus futuros competidores tampoco podrán invertir, pues deberán ofrecer tarifas similares o inferiores.
“Esto resulta en una contracción general de la industria, reduciendo el empleo y disminuyendo los beneficios para el cliente final”, aseguró Bermúdez.