¿Qué heredó de Orotina?
El gusto por la naturaleza, por las zonas rurales. Siempre que tengo tiempo libre, me encanta ir al campo, caminar, estar entre árboles por caminos y veredas.
¿Cuánto añora sus tiempos de estudiante?
Uno valora lo que ese momento significaron. En la vida, cada etapa tiene su belleza. A veces gente me dice “¿querés volver a los 15 o los 18 años?”, y les digo: “Si tengo la madurez de ahora, sí”.
¿Alcoa o Combo ICE?
Soy generación Alcoa.
¿Era de las que tiraban piedras?
No me atreví a tirar piedras, pero estuve frente a la Asamblea Legislativa; siempre permanecí en las luchas. Como estudiante, uno era contestatario, a fines de los 60 fueron años de renovaciones, de utopías en el mundo.
En esa época, ¿cuántas veces criticó al rector?
Tenía una condición especial: era alumna del rector. Don Carlos Monge Alfaro era una persona muy querida en la Escuela de Historia, aprendí mucho de él. Yo tenía la costumbre de estudiar en el cementerio Obrero con dos compañeras, y don Carlos llegaba los domingos a dejarle flores a sus padres, él llegaba y nos hablaba. Siempre me veía y decía: “Vos sos la ñatica del cementerio”.
¿Cómo es su vida después del 2004?
Es una vida más demandante, más compleja, con dobles responsabilidades. Ser primera mujer electa en la cabeza de una universidad como esta implica un reto muy grande.
¿Ser rectora le impide ser madre?
No me lo ha impedido, por ese principio que he tratado de mantener hasta hoy: no dejar a Dios por Dios. He mantenido un equilibrio entre mujer profesional y mujer mamá, me siento satisfecha de lo que he logrado.
¿Es su ejemplo Rodrigo Facio?
Aprecio mucho a Rodrigo Facio, pero me han marcado de manera particular Carlos Monge Alfaro y Rafael Obregón Loría, que fue mi maestro en la Escuela de Historia. De ellos es de quienes más he aprendido.
¿Se debe aprobar el presupuesto universitario?
Desde luego. Soy de las que creen que el Estado tiene una obligación fundamental con el país y es fortalecer la educación pública en todos sus niveles.
¿Y las uniones homosexuales?
Siempre he tenido como principio respetar a cada quien en sus diferentes espacios, esperando que los demás también lo respeten a uno en sus decisiones.
¿Cuál es el insulto que más le ha dolido?
En la campaña del 2004 hubo varios que me dolieron muchísimo. Algunos me señalaron por medio de anónimos y quizá eso fue lo que más me dolió.
¿A quién le ha retirado la palabra?
Siempre he sido respetuosa, pero lo cortés no quita lo valienteDicen que soy de mano suave pero de puño de hierro. Tal vez a dos personas que en la campaña del 2004 usaron ese tipo de estrategias, pero si me llegan a saludar no puedo negarles la mano.
¿Yamileth Presidenta?
No, el mundo de la política, al menos como se concibe en estos ámbitos, que es una política con “p” minúscula, no me atrae. He tenido invitaciones a formar parte de un ministerio, pero no. La rectoría me permite culminar una carrera y uno ya le cumplió a la Universidad y al país.
¿Qué es lo más piropeable que tiene?
(Se sonroja) La lealtad y la sencillez, la forma de ser a pesar de estar en funciones en las que la gente se comportaría diferente.
¿Un casado o un cangrejo de La Canela?
Un cangrejo de La Canela.
Como cocinera, ¿cuál platillo le queda mejor?
Soy buena cocinera, me gusta mucho, me distrae, me relaja. Podría ser olla de carne, lengua en salsa, un queque o una lasaña.
¿Holanda o España?
España. El futbol es una pasión que me heredó mi papá. Él era herediano y los domingos nos veníamos en tren desde Orotina hasta Belén, agarrábamos bus a Heredia, íbamos al estadio y después me invitaba a comer en El Nido y regresábamos.
¿Ya se animó a conducir?
No, no manejo carro. Y no creo que lo haga a estas alturas.
¿Y a tener un perfil en Facebook?
Estuve tentada a hacerlo, mis hijos son muy aficionados a las tecnologías, pero el varón me dijo que si me metía ahí, tenía que vivir dedicada a eso, entonces no caí en la tentación.
¿Se considera religiosa?
Tengo principios fundamentales que están planteados en La Biblia, principios valiosos en los que me formaron, lo que no tengo es la costumbre de ir de manera cotidiana a la iglesia.
¿Le teme a la muerte?
Sí, le temo bastante a la muerte. Tengo que prepararme para eso.