El posible traslado de la sede de la Asamblea Legislativa desde San José a un nuevo edificio en Zapote es una ocurrencia que atenta contra cualquier principio de planificación urbana de la capital.
A esta conclusión llegó un grupo de arquitectos especialistas en urbanismo consultados por La Nación luego de que a finales de junio el presidente de la Asamblea Legislativa, Luis Gerardo Villanueva, anunciara que la nueva sede del Congreso sería un edificio en construcción ubicado en Zapote, 200 metros al oeste de la Casa Presidencial.
Los 57 diputados y 600 funcionarios administrativos están obligados a trasladarse de inmediato a una nuevo espacio luego de que el Ministerio de Salud emitiera una orden de desalojo de los edificios Castillo Azul, Sion y Casa Rosada.
El nuevo inmueble que Villanueva confesó haber hallado “por casualidad”, así como su ubicación, son objeto de críticas por parte de un grupo de especialistas en planificación urbana.
Sin identidad. Uno de los principales reproches es la escogencia arbitraria de un inmueble de carácter comercial para albergar a los representantes del primer poder de la República.
“Lo que quieren comprar y adoptar es un edificio diseñado para alojar oficinas con características que responden a la demanda promedio de ese mercado actualmente”, opinó el arquitecto Vladimir Klotchkov, jefe del Departamento de Gestión Urbana de la Municipalidad de San José.
Similar criterio expresó el arquitecto Álvaro Rojas, director del estudio Fo_RoARQ.
“Es un edificio especulativo, diseñado para ocupantes anónimos, eso es típico en el mercado inmobiliario. Cualquier arquitecto, a solicitud del cliente, puede ‘diseñar’ la distribución arquitectónica en un edificio según sean las necesidades, pero jamás debe hacerse eso con una institución pública con el rango de la Asamblea Legislativa”, señaló Rojas.
El edificio en cuestión es una obra de la constructora Van der Laat y Jiménez para la inmobiliaria MIRA. S. A.
Los expertos razonan que el edificio donde los diputados –elegidos por el pueblo– tomarán sus decisiones tiene una fuerte connotación simbólica asociada a la identidad de un país y de sus ciudadanos. ¿Acaso alguien podría identificarse con esa caja de fósforos que coquetea con las curvitas de sus esquinas y balcones, ubicado en un barrio periférico sin nombre a la orilla de una calle insignificante?”, se pregunta Klotchkov.
El arquitecto e historiador Andrés Fernández señala que, a pesar de su moderna estructura y dispositivos de alta tecnología, el inmueble no reúne las condiciones para alojar a una Asamblea Legislativa: “Es un edificio comercial que carece del valor simbólico y cívico asociado a la sede de un poder público”, destacó Fernández.
En medio de la nada. Todos los expertos consultados coinciden en que es un grave error ubicar la nueva sede de la Asamblea Legislativa en una zona que está fuera del circuito histórico, cultural y cívico de la San José.
Los edificios actuales que albergan la Asamblea Legislativa están dentro de un conglomerado de edificaciones y espacios urbanos de gran trascendencia histórica, cultural y política para Costa Rica como el Tribunal Supremo de Elecciones, el Parque Nacional, el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional, la Plaza de la Democracia y el Museo Nacional
Mientras tanto, los posibles nuevos “vecinos” de la Asamblea tienen otro perfil, un poco más variado: Casa Presidencial, Cemaco, Play, Scarlett’s Night Club, la rotonda de las Garantías Sociales, la Carretera de Circunvalación, el Colegio de Abogados y el Colegio Salesiano don Bosco, entre otros.
Los arquitectos concuerdan en que esta dispersión es un síntoma de una enfermedad crónica que padece la capital costarricense desde hace décadas: la falta total de planificación urbana.
“Desde los inicios de la expansión urbana a finales del siglo XIX, la ciudad ha crecido de forma anárquica y albeldrío. Como resultado, San José es una ciudad amorfa, caótica, congestionada y sin identidad”, explicó la historiadora Florencia Quesada.
El arquitecto Jorge Grané dijo que en un diseño urbano ideal, los edificios de los poderes políticos deberían estar agrupados en un solo bloque.
“La ciudad de San José se proyectó desordenadamente a partir de ocurrencias y oportunismos, sin la visión de un plan integral”, manifestó el especialista.
Otro de los inconvenientes que los expertos anotaron sobre la localización de la nueva morada de los diputados es su acceso.
“Cuando alguien se atreve a decir que la ubicación del edificio en Zapote es ideal porque está cerca de la carretera de Circunvalación es porque piensa como desarrollador inmobiliario y desconoce de la historia de las ciudades”, declaró Rojas. La sede se estrenaría en enero del 2011.