Nadie, absolutamente nadie, debería sentir que lo que estásucediendo hoy en las aulas de nuestros centros educativos, le es ajeno. No importa si se trata de padres que “ya sacaron la tarea”, o de jóvenes parejas que han decidido no tener hijos para “evitarles tanto sufrimiento”, o de abuelos que añoran “esos años en que había respeto y sometimiento a la autoridad”.
La realidad que respiran día a día los colegiales –y, cada vez más, los alumnos de primaria también– es abrumadora. La violencia grita a diario su lenguaje de insultos, burlas, golpes y amenazas en todas las aulas. ¿Por qué son tan intolerantes los adolescentes hoy? ¿Qué los hace reaccionar con tanta ira? ¿Qué deben saber de sus hijos y observar en ellos los padres?
De averiguarlo se encargaron las periodistas Ángela Ávalos y Amy Ross, autoras de un un análisis profundo de esta “pandemia de violencia” tras los pupitres.
Cerca de una decena de expertos tratan de interpretar lo que está sucediendo con las relaciones familiares, las formas de socialización, el uso (y el abuso) de la tecnología y el triángulo formado por la comunicación, los límites y el afecto.
Sus palabras son una llamada de atención –en particular para quienes somos padres– sobre cómo podemos mejorar las relaciones con nuestros hijos. Los docentes también deben poner más atención a lo que sucede cada día en sus aulas. Sé que este reportaje tiene algo qué decirle a usted, sea cual sea su realidad.