Con colores intensos y texturas que invitan a palpar cada pintura, la artista costarricense Ana Wien celebra la alegría de estar viva.
En su más reciente exposición “Vivir es un arte”, Wien comparte con los espectadores su actitud positiva ante la vida, aun en los momentos difíciles.
La muestra se exhibe en el Hotel Los Sueños Marriott en playa Herradura, Puntarenas, y reúne diez acrílicos sobre lienzo en gran formato que se caracterizan por su colorido y texturas.
“Por medio de mis pinturas quiero transmitirles a las personas toda la energía, la paz y la alegría que me llena cada día. La vida es una colección de experiencias, buenas y malas, pero podemos aprender de todas ellas”, expresó la artista.
Según explicó la pintora, un motivo recurrente en sus obras son los regalos que ofrece la naturaleza a los seres humanos: árboles, flores, frutas, mariposas, ranas, tortugas, el cielo o el mar.
“La naturaleza es sinónimo de vida y, además, está repleta de colores que inspiran mis obras: el rojo transmite fuerza; el amarillo, luz; el azul, serenidad, y el verde, esperanza”, comentó Wien.
La pintora narró que una difícil situación por la que atravesó recientemente la hizo valorar aspectos de la vida que anteriormente pasaban desapercibidos.
“Un quebranto en mi salud me hizo reflexionar sobre la fragilidad de la vida y la importancia de contar con el apoyo de la familia y los seres queridos. La actitud con la que nos enfrentamos con los problemas tiene mucho que ver con su solución”, afirmó la pintora.
Además de la colección de acrílicos, la artista exhibe una serie de obras en pequeño formato realizadas con la técnica de resinas.
“Estas piezas son más pequeñas y evocan momentos felices de mi infancia. El pasado es muy importante, pero debemos concentrarnos en el presente y vivir cada día de la mejor manera”, agregó.
Wien inició su carrera como artista en 1970 y fue discípula de renombrados pintores como Manuel de la Cruz González, Rafa Fernández y Paco Amighetti.