Kylie Minogue ha demostrado ser una mujer dispuesta a robarse el gusto del público. Europa y Australia dan fe de esta afirmación. No obstante, caso contrario ha sucedido en América, específicamente en los Estados Unidos.
A pesar de que contó con una campaña de prensa, especialmente agresiva, el primer disco de la australiana en las tierras del Tío Sam fracasó en su lanzamiento en 2007.
El trabajo que tuvo como nombre X, debutó en el lugar 139 de la lista de 200 puestos de la revista Billboard y, para empeorar la situación, las ventas totales en el país del norte fueron de solo 36.000 copias.
La agencia AP informó, en abril de ese año, que si se comparaba ese resultado con los trabajos anteriores de Minogue, su disco previo Body Language (estrenado en 2003), entró en la lista en el número 42 con 43.000 copias vendidas, el resultado era lamentable. Incluso, dos años antes, Fever llegó tercero con un total de 144.700 discos vendidos.
Sin embargo, en otros países, X funcionó bastante bien. El mismo se estrenó en el puesto dos en Gran Bretaña y en el uno, en Australia.
Revancha. Lejos de perder la ilusión de conquistar al pueblo estadounidense, en 2009, la artista salió de gira por varias ciudades de EE. UU. y Canadá, con el fin de levantar las vergonzosas ventas.
Bajo el nombre de For You, For Me Tour 2009, la intérprete de Come Into My World se lanzó al escenario el 30 de setiembre del 2009.
“Quería ofrecer una gira en Estados Unidos y Canadá desde hacía años y sé que los fanáticos han esperado largo tiempo por esto”, dijo Minogue en el programa de televisión Today, del canal NBC.
Ciudades como Las Vegas, Los Ángeles, Chicago, Toronto y Nueva York demostraron que la pequeña australiana no estaba equivocada.
“Sus admiradores en Norteamérica fueron bien recompensados por su paciencia, cuando experimentaron todo el espectáculo (...)”, comentó el diario The Angeles Times, el 5 de octubre, un día después de que la australiana se presentara en el Hollywood Bowl.
Sin duda, un camino menos escabroso para Aphrodite.