La Unidad y Pueblo Unido son las experiencias más exitosas de coaliciones en la historia del país, aunque solo la primera alcanzó la Presidencia de la República en 1966 y 1978.
Para Luis Antonio Sobrado, presidente del Tribunal Supremo de Elecciones, las limitaciones para la formación de estas estructuras no han sido legales, sino más bien asuntos de cultura.
“Costa Rica no tiene tradición de alianzas”, afirmó el jerarca.
Para Sobrado, una de las razones que podría incidir en el poco éxito de las coaliciones es su carácter coyuntural, pues son transitorias y, al fenecer, los partidos recuperan total autonomía.
Precisamente, porque cada partido conserva su identidad y autonomía, para que la coalición se mantenga en el tiempo es necesario que cada una de las agrupaciones que la conforman mantengan vigente su inscripción y su habilitación para presentar candidaturas.
Uno de los avances más importantes en esta materia fue el cambio jurisprudencial que permitió inscribir coaliciones más allá de las elecciones presidenciales. Es decir, también a nivel cantonal o provincial.
“El nuevo Código Electoral favorece aún más los esquemas”, añadió Sobrado.
La nueva legislación, vigente desde el 2 de setiembre del 2009, incluye un capítulo dedicado a las fusiones –que son vínculos permanentes– y a las coaliciones.
Estas nuevas reglas alentaron la inscripción de nueve coaliciones cantonales para febrero del 2010 y, aparentemente, la cosecha podría ser buena para diciembre.
El hasta ayer presidente del PUSC, Luis Fishman, sugirió, incluso, la posibilidad de que su partido buscara una coalición para las elecciones del 2014.