Una alta funcionaria de la empresa china que construye el nuevo Estadio Nacional ofreció regalos a los cónsules de Costa Rica en Pekín, China, en momentos en que gestionaba la obtención de 40 visas para introducir trabajadores a nuestro país.
Dichos obreros serían destinados a la construcción de tres torres de condominios en Sabana Sur, San José.
En un documento enviado a Migración, Roberto Céspedes y Mónica Cruz, cónsules de Costa Rica en Pekín, afirmaron que una ejecutiva de la constructora intentó obsequiarles una tarjeta de compras para un centro comercial chino.
Cai Lin, vicepresidente de la casa matriz de Anhui Foreign Economic Construccion Group Co. Ltd., dijo ayer en San José que se trató de una simple tarjeta de cortesía por $60 que se da a las embajadas, al igual que se les obsequia cierto tipo de té, y sin que eso signifique un soborno.
Cai aseguró que su representada tenía una notificación de Migración y Extranjería según la cual las visas estaban aprobadas y que simplemente buscaban que el Consulado las sellara.
Los cónsules rechazaron la tarjeta al alegar que su condición de funcionarios públicos les impedía aceptarla, aún cuando la ejecutiva argumentó que no se trataba de dinero en efectivo.
Así consta en la carta enviada por los diplomáticos el 27 de mayo a la Dirección General de Migración y Extranjería.
Sobre estos hechos, el canciller René Castro estimó que hubo “indicios de intentos de corromper”, por lo que pasó el caso a la Procuraduría de la Ética y a los ministerios de Gobernación y Trabajo.
La constructora asiática, además de edificar el Estadio Nacional donado por China, creó una filial llamada Chinafecc Central America S. A. para laborar en la región.
A su vez, Chinafecc fue contratada por la firma Palacio Oriental para desarrollar los condominios Torres del Lago, en Sabana Sur.
Reunión sobre visas. Según los cónsules ticos, quien les hizo el ofrecimiento fue Yu Xiao Feng, vicepresidenta y gerente del Departamento de Desarrollo de Mercadeo de Anhui Foreign Economic Construccion Group.
Según los diplomáticos, Yu llegó al Consulado de Costa Rica para preguntar por las visas junto con Jin Min, su subdirectora del Centro de Administración de Personal en el Exterior, y otra funcionaria.
En dos ocasiones anteriores, Jin había visitado la delegación para pedir el estampado de 40 de las 100 visas que habían tramitado.
Esos permisos fueron aprobados el 18 de mayo por la Comisión de Visas Restringidas (con personeros de Cancillería, Gobernación y Trabajo) según una recomendación del departamento de Migraciones Laborales del Ministerio de Trabajo del 13 de enero.
No obstante, la nueva ministra de esa cartera, Sandra Piszk, solicitó suspender el estampado de las visas y pidió un nuevo informe.
Según otro informe, avalado por la ministra Piszk, en el país hay suficiente personal para suplir las labores que se intentan cubrir con trabajadores chinos.
El consulado le informó en dos ocasiones a Jin que no tenía autorización para sellar las visas, por lo que ella regresó el 27 de mayo con su vicepresidenta.
“La señora Yu indicó que ella había estado involucrada en el tema de la construcción del nuevo Estadio Nacional y que ahora quería conversar sobre un nuevo proyecto... su empresa espera que serán muchísimos obreros chinos los que viajarán a Costa Rica para construir más proyectos, por lo que ocuparían toda la cooperación”, dijeron los cónsules.
Luego de que los diplomáticos le reiteraron a la ejecutiva que no había autorización para sellar las visas, esta les ofreció la tarjeta en forma muy “insistente”.
Céspedes y Cruz aseguraron que Yu alegó tener el apoyo de Mao Furong, agregado comercial de la Embajada de China en Costa Rica, cuya acciones en pro de las visas motivaron una molestia oficial del Gobierno de Costa Rica.
Cai sostuvo ayer que fue hasta el 2 de junio, cuando supieron oficialmente que la comunicación sobre las visas había sido suspendida.
Además, en ese momento, ya habían trasladado 40 obreros desde Anhui hasta Pekín, mediante un recorrido de 1.200 kilómetros, para que viajaran a Costa Rica.