San José (Redacción). La afición española volvió a reunirse hoy en la Casa de España en San José. La emoción era mayor al encuentro contra Chile. Todos los presentes esperanzaban un nuevo triunfo de la “roja”.
“El 11 de julio España campeón” dijo Fabiola Merino en los dos primeros minutos de partido. En esos instantes iniciales la selección española daba señales de posibles tantos.
“Vamos a por los portugueses” se escuchaba en el agitado rumor del público.
Tras unos minutos prometedores, la posibilidad de un gol de Portugal empezó a oscurecer el ambiente.
Algún que otro intento de los lusitanos hizo escapar rugidos de los hispanos.
El primer tiempo se desarrollaba sin cambios en el marcador. La sed de gol atacó los nervios del público. El ambiente enmudecía al igual que la selección española no terminaba de hacerse con el encuentro que le catapultaba a cuartos.
El frenesí inicial daba paso a una desesperación por un tanto antes del final de la primera parte.
El portero del Real Madrid, Íker Casillas fue el más aplaudido por su retención del balón en los ataques de Portugal. Al contrario que Fernando El Niño Torres, al que muchos calificaron de no estar al cien por ciento de su rendimiento durante los partidos del Mundial.
“No está en buena condición física, no podemos permitirnos darle tiempo, hay que apostar por las jóvenes promesas” confesó Isacc Daniel Ortega, un joven español que lucía camiseta del Barcelona.
En el descanso, la afición pedía cambios para una segunda parte más competitiva. “Los jugadores deben arriesgar más”, señaló Mari Paz Aguilera.
Otro de los habituales asistentes, Jesús Merino, decía estar nervioso porque, pese a ver el dominio español en el campo, no les veía centrados en su juego.
“El equipo español necesita más profundidad”, apuntó el valenciano Salvador Deusa.
Mariana Morillo admitía sufrir porque veía falta de seguridad en el área. “Tienen que pelear más” añadió la joven aficionada.
Enrique Donato pedía que Vicente del Bosque generara más peligro. “Falta presión de un delantero central” afirmó Donato.
Todos coincidieron en ver en Portugal un enemigo poco peligroso, que carecía de creatividad en el ataque.
Arrancaba el segundo tiempo, y las ansias de gol invadían a los presentes. Gritos al árbitro por faltas no “pitadas”. Cristiano Ronaldo y Hugo Almeida eran los jugadores de Portugal más temidos.
La salida de Torres por Llorente fue un cambio que todos aplaudieron.
Fue en ese momento cuando Julio González animó el partido con una queimada en una de la mesas. “Como veía que no había gol subí el orujo (bebida alcohólica) para invocarles fuerza”.
Esta bebida es un ritual procedente del norte de España, en el que se echa en un recipiente limón, granos de café y un licor que es el orujo. Después se flamea el combinado y se acompaña del “conxuro” (un conjuro contra los maleficios). “Esta vez el conjuro es para que marque España (un) gol”, dijo González.
En ese mismo instante, la revolución se apoderó del público con el tanto de Villa. Tras una tensión contenida, la celebración del triunfo enloqueció a los allí presentes. Durante unos segundos el júbilo azotó el salón de Casa España.
Segundos más tarde, la gente seguía sin sentarse con ganas de ver un segundo gol de la selección española.
La salida de Villa del terreno de juego fue ovacionada por todos con el himno “Villa Maravilla”. Minutos más tarde la victoria era una realidad, España contra Paraguay en cuartos el próximo sábado, equipo que para muchos es un fuerte rival.
El publico insistió en un merecido triunfo español. “En la segunda parte cayó Portugal, y los españoles se mostraron superiores”, dijo Julio Fernández, un tico con familia española que lucía bufanda roja y amarilla.