La herencia de Francisco de Paula Gutiérrez

‘Farewell’, Guti

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12:00 a.m. 21/06/2010

Jorge Guardia La entrevista concedida por Francisco de Paula Gutiérrez a Patricia Leitón en La Nación es una buena carta de despedida (y de presentación). La interpreto como una rendición de cuentas certera y resumida y una recomendación de la faena por hacer. Informa cómo entrega la economía, responde las principales críticas formuladas a su gestión, y señala el derrotero.

En palabras campestres, dónde estamos y para dónde vamos.

Legado. Su principal acierto es haber iniciado el rescate de la estabilidad de precios como objetivo esencial del Banco Central.

Para ello, debía liberar el régimen cambiario para poder desencadenar la política monetaria que había sido secuestrada por un régimen cambiario desfasado, y sentar las bases para avanzar hacia el esquema de metas de inflación. Eso es suficiente para ganar un campito en el libro de la historia económica costarricense.

Su principal desacierto es haber prolongado demasiado el período de transición hacia el nuevo esquema de inflation targets.

Si lo hubiera logrado, le habríamos concedido rabo y orejas, según la tradición taurina.

Sin embargo, marcó el rumbo y definió el futuro. Las nuevas autoridades no se podrán echar atrás. La suerte está echada.

Según el último informe de inflación del Banco Central –uno de los más ricos conceptualmente– los próximos pasos serán abandonar las bandas para instaurar formalmente la flotación, definir las reglas de intervención con el objeto de morigerar las oscilaciones en el mercado cambiario (pero sin traicionar la tendencia del tipo de cambio conforme cambian los fundamentales para garantizar el equilibrio de la balanza de pagos), instaurar coberturas cambiarias para protección de exportadores e importadores, y afinar los mecanismos de transmisión de la política monetaria.

Lo esencial es que ya sabemos dónde vamos. Atrás quedaron las pretensiones egoístas y calculadoras de quienes añoraban recargar en el Banco Central (es decir, en todos los costarricenses) el peso del riesgo cambiario y las pérdidas sobrevinientes. Mantener una baja inflación será la forma más efectiva de preservar el valor real de los salarios. Y eso, a mi juicio, será su principal legado social.

Estado de la economía. Salió bien librada de la crisis. El índice mensual de actividad económica (IMAE) ha repuntado a tasas halagueñas (6%); las exportaciones e importaciones han subido en señal de mayor vigorosidad de la producción y consumo; el empleo formal ha repuntado.

La inflación descendió de un 16% en noviembre del 2008 al 6% anualizado a mayo anterior; las tasas de interés han descendido sin sacrificar su valor real, que ha permanecido positivo; las reservas monetarias gozan de buena salud, y hay más confianza nacional e internacional en el manejo macroeconómico. Si no, que lo digan los inversionistas extranjeros cuyos fondos se han venido a reposar en el país.

Críticas. Le critican la volatilidad y apreciación del tipo de cambio, y no expandir más el crédito para estimular la producción. Don Francisco responde, acertadamente, que la rentabilidad de los exportadores no debe provenir del tipo de cambio sino de la productividad, y que lo malo no es la volatilidad, sino la ausencia de coberturas cambiarias.

Sobre respuesta al bajo volumen de crédito también es acertada: la economía ya está creciendo bien, a una tasa similar a la registrada antes de la crisis. Si se expandiera, se podría recalentar por exceso de consumo y habría más inflación y devaluación.

La función del Central no es estimular artificialmente la producción, sino controlar la inflación. Y eso es clave en la coyuntura actual, de deterioro fiscal. Mantener un déficit fiscal del 5% del PIB ya involucra un incentivo fuerte como para estimular más la economía con una política monetaria expansiva.

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De los lectoresSerenataBalanza.Acierto

De Chavela Vargas, con respeto y admiración, “que le vaya bonito”. Seguramente ya estará pensando en los textos que le acompañarán en la tranquilidad de su hogar, porque don Francisco es un buen lector, y no solo de temas económicos. Qué coincidencias , habernos topado en una librería capitalina

Alberto Bremner La vara con que se mide la labor de un banquero central no puede ser otra que la inflación. Para evaluar la labor de Guti hay que volver la mirada a este indicador.

Él asumió en noviembre del 2002; a mayo 2010 se sumaron 90 meses de gestión.

El promedio de inflación en los 90 meses anteriores fue de 12,5%, mientras en los 90 meses posteriores fue de 10,7% (tasas mensuales anualizadas). O sea, casi 2 puntos menos.

La inflación es una serie temporal tiene un componente inercial importante. Además, las medidas de política monetaria tardan tiempo en mostrar sus efectos. Si promediamos la inflación desde diciembre 2005, los buenos resultados empiezan a ser más evidentes. Desde esa fecha se alcanza un 9,8%, es decir, casi 3 puntos menos.

En los últimos 12 meses la inflación media fue de apenas 5,98%, es decir 6,5 puntos menos.

Los números son fríos y no mienten, don Francisco hizo la tarea bien hecha. Ojalá al sucesor no se le “olvide” con qué vara será medido.

Fredman. Mucho de la crisis mundial actual, si no la mayoría, viene de usar al FED y “arrastrar” a la banca central europea hacia un sobre estímulo de la demanda con bajas tasas de interés para estimular la economía, en vez de tomar medidas anticíclicas para evitar la inflación. Los “grandes” se equivocaron donde el BCCR acertó.

Ciro.

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