Universidades públicas: echar agua en un canasto

Dar fondos a las universidades públicas se parece cada vez más a echar agua en un canasto: no hay forma de llenarlo.

El financiamiento de la educación superior contribuye a acentuar la desigualdad económica entre los miembros de nuestra sociedad.

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Thelmo Vargas ECONOMISTA 12:00 a.m. 18/06/2010

El país requiere instituciones de educación superior de alta calidad: públicas y privadas. La educación ayuda a la gente a comprender la vida. También la ayuda a ganarse la vida. En la era del conocimiento que vive el mundo, el progreso de los países no depende tanto de su dotación de recursos naturales ni de capital físico, como de su capital humano.

Conforme más capacitado este sea, más fácilmente adoptará nuevas técnicas de diseño, producción, mercadeo y finanzas. El nivel de escolaridad explica en mucho las diferencias de ingreso entre las personas: en general, a mayor preparación, mayor nivel de ingreso. Invertir en educación es rentable.

Que yo sepa, nadie en Costa Rica aboga por el cierre de entidades de educación superior, ni por dirigir desde afuera el contenido de su enseñanza. La discordia está en si en nuestro país la educación superior pública, que (como ha sido harto demostrado por investigadores de la propia Universidad de Costa Rica) beneficia fundamentalmente a estudiantes que provienen de las familias más acomodadas, debe ser prácticamente gratuita.

Los rectores de las universidades estatales, sus estudiantes y algunos huelguistas, dicen que sí. Los que pagan la cuenta, y cualquiera que analice lógicamente el asunto, dicen que no. Yo me incluyo en el último grupo.

El asunto es muy sencillo. Primero, en Costa Rica las finanzas públicas son deficitarias y no pueden siquiera financiar una serie de programas de alto interés social, como son la infraestructura, erradicación de tugurios y la seguridad ciudadana.

Segundo, si la educación superior en general ayuda a sus beneficiarios a obtener ingresos más elevados que quienes no tienen acceso a ella, ¿por qué no han de pagar por ese beneficio?

Tercero, como la educación universitaria pública beneficia fundamentalmente a los más adinerados del país, pues buena parte de los pobres no termina la secundaria, el darla gratis a aquellos equivale a hacerlos más ricos aún.

En otras palabras, el financiamiento de la educación superior en Costa Rica contribuye a acentuar (en vez de reducir) la desigualdad económica entre los miembros de nuestra sociedad. Por último, si se considerara que la educación universitaria genera enormes externalidades positivas (que benefician a toda la sociedad), entonces habría que subsidiar por igual a la pública y a la privada, no solo a la primera.

Dar fondos a las universidades públicas se está pareciendo cada vez más a echar agua en un canasto: no hay forma de llenarlo. Es cierto que por Constitución (por una astuta reforma que, sin mayor consulta pública, se aprobó hace tres décadas) el Estado (léase: todos los pagadores de impuestos) debe dar apoyo financiero, mediante el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES), a las universidades públicas. Pero también es cierto que nada las obliga a suplir prácticamente gratis sus servicios. Tampoco existe impedimento para que vendan servicios a la comunidad y con ello obtengan (a) conocimiento empírico que enriquezca el contenido de la enseñanza y (b) recursos para que aumenten su cobertura y el subsidio a los estudiantes de las familias que realmente lo necesitan.

“Que el rico pague como rico, y el pobre pague como pobre”, suelen decir rectores, profesores y estudiantes cuando opinan de impuestos, mas no cuando se trata del financiamiento de la educación superior. Las tres funciones básicas de las universidades estatales –docencia, investigación y extensión social– han de seguir, pero la única que ha de ser objeto de subsidio es la tercera.

Si por norma constitucional en Costa Rica se eleva al 8% del producto interno bruto el aporte estatal a la educación en general, que ello sirva para mejorar la cobertura y calidad de la educación pública primaria y secundaria, que es la que beneficia prioritariamente a los grupos de menores ingresos del país. Sería improcedente, por no decir una burla a la función redistributiva del Estado, que de ese aumento se aprovechen las universidades públicas, las cuales pueden (y deben) generar más ingresos por sus propios medios.

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comentarios

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Gerardo Elizondo 12:36 24/2/2011

Este artículo demuestra lo que es don Thelmo: el enemigo número 1 de las universidades públicas. Lo demostró cuando fue ministro de Hacienda y eso le costó el puesto. Sería interesante conocer por qué esa "reconcomia" y ese resentimiento con esas entidades de educación superior.

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Carlos Andrés Campos Vargas 11:00 2/9/2010

Con el debido respeto que se merecen todas las personas, me permito responder el comentario del señor Thelmo. Este señor toma como uno de sus pilares en su artículo que el financiar la educación superior pública acentúa la desigualdad social, ya que los "ricos" son los que se benefician; bueno lamento informarle que se equivoca; una gran mayoría de los estudiantes de las universidades públicas NO somos “ricos”, por el contrario pertenecemos a clase económica baja o media. Otro punto que menciona este señor es que no se debe subsidiar la investigación, bueno don Thelmo, la investigación es uno de los pocos medios que permiten el desarrollo de una educación de CALIDAD, si no se GENERA conocimiento en las universidades ¿Que tipo de profesionales seriamos?. Señor yo ingrese a la Universidad con la esperanza de ser un profesional que ayude a su país y retribuirle algo a este por la oportunidad que me brindo. Para su conocimiento un profesional es mucho más que un proletario “bien vestido” que labora en pro de hacer a un empresario más rico. Por lo menos yo no quiero ser una lora que repite un libro escrito por quien sabe que persona que nos dice que somos “buenos” profesionales solo por usar una camisa de vestir, como lo hacen las universidades privadas.

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Gerardo Venegas ---- 18:27 7/7/2010

don Thelmo Vargas, me presento soy estudiante de la universidad nacional entre este año me parece su escrito refiere mas aun berrinche electoral que a una real conviccion en realcion a la educacion superior. en mi caso durante mi kinder, preparatoria, escuela y colegio estudie en instituciones privadas que para fines practicos y al tema valga entenderse mi educiacion le salio GRATIS a este hermoso pais durante mis 18 años de vida, curisosamente solicito beca en la universidad y no se me da, por que fue supongo y entiendo fue por haber sido capaz de pagarme y regalarle al pais 18 años de educaccion, no me quejo por mi educacion obtuve tres excelentes promedios en los examenes de admisicon, perod debo decir que hecharle agua a un canasto es una metafora mas relacionado a las criticas de ciertas personas que se piensan a si mismos como prócer critican extremos y no calculan la media de acontesimientos que son los basicos e importantes

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Romano Andrade 07:42 19/6/2010

De todo lo que leo llego yo a varias conclusiones: financiemos los sistemas de prestamos para la educación, asi todos puedan estudiar, y luego pagar con su trabajo el costo de la universidad. Que las Universidades Públicas cobren por su servicio como las privadas, dando beneficios a los estudiantes de menores recursos. Financiemos el Conicit. Que el Conocit tenga verdaderos fondos para estimular la investigación, sea en universidades privadas o públicas. Si lo que requerimos es ayuda al estudiante y apoyo a la investigación, hagamos eso, no usemos como intermediarios del objetivo a organizaciones poco eficientes y que pretenden estar fuera del control de quienes las financian, como son las universidades públicas! Los montos que maneja conicit no son consecuentes con la visión generadora de conocimiento de la que hablan algunos.

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José San Mel 06:14 19/6/2010

El ingreso a las universidades públicas se da por examen, al ser la educación de colegios públicos deficitaria, lo que dificulta acceder a la educación universitaria pública, el estado debiera mejorar la secundaria. Don Thelmo, recuerde que la academia produce conocimiento, tiene programas de extensión, lo cual no encuentra en universidades privadas, salvo muy contados casos.

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