Johannesburgo
El penetrante sonido de las vuvuzelas, la falta de goles y el juego deslucido han signado la primera ronda del Mundial. También la insólita caída de España ante Suiza, el batacazo inaugural.
Lo bueno. Mejoraron los árbitros. Notablemente. La intensa y rigurosa preparación de estos últimos cuatro años a los jueces FIFA está dando resultados. Hay algunas pequeñas diferencias de apreciación sobre las entradas duras, pero en todo lo demás, los jueces están respondiendo a satisfacción. No ha habido una falla grave que deba lamentarse. Muy bien.
Lo malo. Empeoraron los jugadores. Una insolvencia técnica alarmante. Y aún más lamentable, sin audacia ni creatividad. Falta calidad en todo el mundo. Sobran los dedos de una mano para contabilizar a los cracks, palabra que les queda enorme a casi todos aquí.
Lo escaso. El gol: 25 en 16 partidos arroja una media de 1,56 festejos por partido. Desesperante. Y una vez que queda marcada la tendencia es difícil cambiarla. Va a ser muy complicado alcanzar los 2 goles por juego. Samuel Eto’o se arriesgó a decir que este iba a ser “el mejor mundial de la historia”. En cinco días de competencia ya se puede asegurar que no acertó.
El reflejo. Cumplidos los primeros 17 partidos, solo un futbolista logró marcar dos goles (Forlán), síntoma de la pobreza ante las redes.
La revelación. Thomas Müller, el volante creativo alemán, de solo 20 años. Llegó a Sudáfrica apenas con un partido internacional y en el debut mismo demostró su categoría. Hace tiempo no surge en Alemania un talento de este calibre. En su derredor el futbol germano puede armar otra brigada victoriosa.
La pena. Las equivocaciones de los arqueros. Varias, y fatales. Alguna puede ser atribuible a la pelota. Cuando el guardameta falla tan groseramente le quita emoción al gol y seriedad al juego.
La crítica I. Todos los arqueros han despotricado por las características del balón sintético, que parece un jabón, dificilísimo de dominar. Será raro que veamos goles de tiro libre. En Alemania 2006 hubo uno solo (Beckham a Ecuador), acá ninguno hasta ahora. La pelota se eleva y no baja a tiempo tras pasar la barrera. Si lo hicieron para que hubiera goles, no dio resultado.
La crítica II. El zumbido de las vuvuzelas es otro de los puntos negativos señalados por los protagonistas. “En este ambiente no se puede dar indicaciones a los jugadores, no escuchan. Y no se escuchan entre ellos”, señaló el Maestro Tabárez. Javier Mascherano, capitán argentino, opinó en igual sentido: “El futbol también es comunicación, y es difícil hablarse con ese ruido”.
¿Grabadas? No parece natural el sonido de estas cornetas sino una grabación que se emite por los parlantes. En el pico máximo del bochinche el sonido es ensordecedor, y, sin embargo, uno mira las tribunas y hay apenas 4 ó 5 soplando la corneta. ¿Se fabrica fervor'?
Brecha. Todo el universo le exigía a Messi que demostrara en el Mundial si de verdad es tan bueno. Como si los 85 goles y 7 títulos ganados en las dos últimas temporadas con el Barcelona fueran un ejercicio menor, algo así como jugar en el fondo de la casa. Nada le pudo haber venido mejor a Lío que esta Copa. En el primer partido dejó claro que él está en la cumbre y el resto de las figuras (Cristiano, Rooney, Kaká, Ribery, Drogba) algunas paradas ladera abajo.
¿Clubes o selección? Después de este torneo debería hablarse con menos desdén del futbol de clubes. Hoy por hoy, parece tener más nivel la Champions que el Mundial.
Similitud. Salvo Alemania, que gano, gustó y goleó; Argentina, que generó innumerables situaciones de gol (aún sin brillar), todos los demás juegan a lo mismo: a la extenuante sucesión de pases insípidos esperando un error del rival.
Invictos. Lo habíamos comentado con anterioridad al torneo: Suramérica trajo una representación fuerte. En cinco presentaciones, 3 victorias, 2 empates y apenas dos goles en contra.
Fortaleza. La de Paraguay. Como Bielsa en Chile, Gerardo Martino ha diseñado un equipo granítico, dinámico, notablemente aplicado en la marca, duro en defensa y oportuno en ataque. Le falta un creador que pueda darle algo de luz y genere maniobras ofensivas.
El problema. De España. Ni soñaba caer con Suiza. Ahora deberá lograr dos victorias en el grupo para intentar ser primero. Porque si clasifica segundo tendrá que enfrentar en octavos nada menos que a Brasil. Y ahí quedaría en el camino uno de los dos candidatos.