La huelga en la que participan alrededor de 700 médicos residentes llega hoy a su segundo día, luego de que ayer los representantes de ese gremio y de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) no lograran un acuerdo concreto para levantar el paro de labores.
Con la protesta, los médicos exigen a la Caja que anule el denominado Contrato de Aprendizaje, un documento que firman quienes son aceptados para cursar alguna especialidad en la Universidad de Costa Rica (UCR).
Según la Unión Médica Nacional (UMN, sindicato de los médicos), para participar de los posgrados los residentes deben aceptar laborar durante nueve años para la Caja, pero en caso de no cumplir con las disposiciones, tienen que pagar hasta ¢32 millones para desligarse de la entidad.
Tras la aceptación de los términos, los médicos deben presentar una garantía que, eventualmente, responderá por ese pago.
La UMN también señala irregularidades en la asignación de las residencias (hospitales donde deben trabajar los médicos), así como la imposibilidad de tramitar traslados.
La CCSS procuró ayer que los médicos retornaran a sus puestos de trabajo. La institución insistió en señalar que diversos servicios hospitalarios se vieron afectados por el paro.
Los médicos residentes están distribuidos en los principales hospitales del país e intervienen en atención de emergencias, consulta externa e incluso cirugías.
Ayer por la tarde la Caja y la UMN se reunieron para pactar un arreglo, pero solo “se logró avanzar en algunos temas”, explicó Alexis Castillo, presidente de la Unión.
Adelantó que hoy la CCSS presentará una propuesta de acuerdo por escrito. El documento será analizado al mediodía por la asamblea de médicos residentes.
Si estos últimos se muestran a favor de los términos, se levantará la huelga, dijo Castillo.
¿Becarios? El punto de mayor discordia entre la Caja y los médicos tiene que ver con la garantía que estos últimos deben presentar para comenzar su especialidad.
Según la UMN, los residentes pagan a la Universidad de Costa Rica por su especialización.
Por su parte, la Caja estima que los futuros expertos médicos son becarios de la institución.
Rosa Climent, gerente médica la CCSS, explicó que la institución paga a la UCR por la preparación académica de los residentes.
Gabriela Marín Raventós, decana del Sistema de Estudios de Posgrado de la UCR, confirmó la dicho por Climent, pero no especificó el monto del convenio.
Empero, Marín también reconoció el desembolso que hacen los residentes: “Pagan unos ¢40.000 por crédito (...) en total unos ¢400.000 por semestre”, declaró.
La decana detalló que ese pago es “nominal”.
Arturo Herrera, médico residente quien dice ser afectado por los términos del contrato, explicó que, aunque la Caja no ha iniciado contra él la ejecución de la cláusula de los ¢32 millones, tampoco puede laborar para la entidad.
En enero, Climent dijo a La Nación que los contratos se crearon para evitar la fuga de especialistas al sector médico privado.
Castillo, de la Unión Médica, refutó ese criterio e indicó que la discusión “es por un tema de relación laboral”.