Recientes operativos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) hacen pensar que este cuerpo no distingue entre imputados peligrosos y amas de casa, dirigentes comunales ni funcionarios públicos. Un ejemplo lo constituyen las detenciones el pasado 3 de junio de los reconocidos líderes comunales de Guayabo de Mora, Rodolfo Bustamante, Antonio Hernández y Cristina Hernández.
La violencia con que han procedido en ocasiones como la presente, esposando sin necesidad, intimidando a personas mayores que no oponían ninguna resistencia y encapunchándolos como delincuentes, sienta un precedente negativo. Como indican los dirigentes mencionados, que llevan más de treinta años trabajando para la comunidad, de haber sido citados ellos habrían acudido a aclarar la situación.
Este uso indiscriminado de la fuerza, lejos de aumentar el respeto de los ciudadanos por las autoridades, constituye un innecesario alarde de fuerza con fines propagandísticos. Así parece comprobarlo la actitud de algunos medios de comunicación, que aparecen en el lugar incluso antes que los funcionarios del OIJ.
Precisamente, el pequeño pueblo de Guayabo ha inaugurado recientemente un anfiteatro y una casa de la cultura y está construyendo un gimnasio, gracias al esfuerzo de sus dirigentes y habitantes y con el apoyo de la Municipalidad de Mora y otros. Pero, como señalan con tristeza los vecinos: “Cuando inauguramos la Casa de la Cultura ningún medio informó. Parece que en este país sólo lo negativo es noticia, aunque con esto se denigre a las personas”.