El estadio de La Sabana, tema de la asamblea plenaria del Partido Autonomista Manudo. “A nuestra provincia, lo del estadio chino le concierne no solo en lo tocante a los impuestos que habrá de crear el gobierno para evitar que en dos o tres años ya esté tan inservible como la platina del puente del Virilla”, razona el líder Güilibrán González, “sino que también nos conviene adoptar, con respecto al nombre que se le pondrá, una posición que nos asegure la simpatía del Partido Comunista de China cuando Alajuela haya alcanzado su independencia. Para entonces necesitaremos el reconocimiento y la ayuda de la que será la fuerza política más grande y más poderosa del mundo”.
Nidia Hurtado Flores, bella y honesta dirigente, toma la palabra para manifestar su preocupación por el rumor de que las autoridades chinas quieren llamarlo Coliseo Óscal Alias, ya que eso podría bloquear para siempre el establecimiento de relaciones entre Costa Rica y la mítica Teocracia Unida del Gran Tíbet, lo que a su vez le impediría al Consejo de Gobierno crear una nueva misión diplomática en Asia. Por su parte, la dirigente Rosita Padilla, más conocida como doña Recato, sostiene que en buena ley el estadio debe llamarse Coliseo Mao Tse-tung, “pues si, por ejemplo, Costa Rica le donara una escuela a Haití, esta sería bautizada École Jean Raphaël Mora”. En su intervención, la joven delegada Niní Sancho Carías, La Peatoncita, opina que todo depende de lo que quiera la gente y no de lo que la oficialidad disponga. Cuenta ella que cuando se intentó rebautizar el distrito josefino de Zapote con el nombre de San Gerardo, bastó la negativa de los autobuseros a cambiar los indicadores de ruta de sus vehículos para frustrar la iniciativa seudo religiosa de unos funcionarios poco imaginativos y limitar el “San Gerardo” a un desconocido barrio enclavado entre Zapote y Montes de Oca.
“Se me ocurre que, para no herir susceptibilidades al darle un nombre popular al nuevo estadio”, vuelve a la carga Nadia Hurtado, “convendría explorar el ámbito gastronómico, y como no hay en el país un solo barrio que no tenga su restaurante chino, nadie se confundiría si adoptásemos el nombre del platillo oriental más apreciado por los ticos, el chop suey”. La asamblea estalla en aplausos, lo que aprovecha Güilibrán para recuperar su liderazgo: “¡Se aprueba! y no creo que sea necesario emitir un decreto ejecutivo para que los comentaristas deportivos llamen Gran Coliseo Chop Suey al nuevo estadio, y los buses que pasan por el norte de La Sabana lleven el bello y sugestivo letrero: “PAVAS PASANDO POR EL CHOP SUEY”.