Viviendas destechadas, árboles arrancados de cuajo, tendidos eléctricos derribados y vías obstruidas: estas fueron las huellas que dejó el martes una onda tropical a su paso por Quepos, Parrita y Jacó, en el Pacífico central.
También, el capitán de una embarcación pesquera se encontraba desaparecido tras ser arrojado al mar por una ola.
Desde Jacó, cantón de Garabito, hasta Manuel Antonio, en Quepos, Aguirre, los daños eran incontables: tramos de carretera obstruidos por enormes árboles, plantaciones de teca arrasadas, viviendas aplastadas, rótulos caídos, casas anegadas'
Los vecinos dijeron que no recordaban una ventisca tan fuerte y destructiva como la que los azotó el martes en la noche.
La Comisión Nacional Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias de Emergencias (CNE) informó de que hasta ayer en la tarde atendía a unas 1.000 personas afectadas.
Rebeca Morera, del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), explicó que la onda produjo nubes de gran desarrollo vertical desde las cuales bajaron corrientes.
La CNE decretó ayer en la tarde una alerta amarilla (implica prevención y activación de los comités de emergencia locales) para todos los cantones del Pacífico central y sur. Además se emitió una alerta verde (informativa) para el Valle Central, Guanacaste y la vertiente del Caribe.
De acuerdo con la CNE, la fuerza de la onda tropical tomó por sorpresa inclusive al IMN “que no pudo prever la intensidad de este fenómeno atmosférico”.
Daño graves. Aunque desde las 8 p. m. del martes hubo lluvias, la situación se complicó al filo de la medianoche. En las playas de Manuel Antonio se concentraron los daños más graves.
Hace apenas seis meses, Rafael Fallas inauguró su restaurante, Raphael’s Terraza. La tormenta lo destruyó en segundos. ”El viento se venía por ráfagas y en todas direcciones. De un momento a otro, el techo de la parte baja se levantó y cayó sobre la planta alta. Aplastó la mitad del edificio”, dijo Michael Carmona, uno de los empleados.
Geovanni Fallas, hermano del propietario, expresó que los empleados se refugiaron durante cuatro horas en los baños y en una bodega. “Como el restaurante es abierto, ese era el único lugar seguro. Solo allí no corríamos el riesgo de que nos golpeara algo”, explicó.
El bar La Cantina también sufrió daños. El viento derribó parte del techo y afectó mobiliario. Turistas y lugareños quedaron atrapados, pues sobre la carretera cayeron árboles de gran tamaño, así como postes y transformadores de energía. Ayer decenas de visitantes, como John Harris, estadounidense, se alejaron del sitio a pie.
Casas afectadas. En Esterillos Este, Parrita, un árbol de poró cayó sobre una caballeriza y derribó gran parte de la estructura.
Algo parecido ocurrió en la casa de Juan Carlos Flores, en Colinas del Este, Quepos.
Al no haber energía eléctrica, Flores, quien labora en un hotel; su esposa, sus cuatro hijastros y tres sobrinos (estos últimos menores) se reunieron en la sala de la casa.
Eso les salvó la vida. “Como a las 11 (de la noche) llovía muy fuerte. El árbol se nos vino encima y aplastó los cuartos. Por dicha todos pudimos salir”.
Vinicia Estrada, otra vecina cercana, abandonó su morada cuando un árbol de aguacate cayó sobre el techo y obligó a la familia a dejar la vivienda. Minutos después, tres árboles más destruyeron el inmueble de esta costurera, madre de tres hijos menores de edad.
Ayer había tensión en el Pacífico central y en algunas del sur (Golfito también resultó afectado por inundaciones) pues el IMN pronosticó la llegada de otra onda tropical.
Los efectos efectos de esta comenzaron a sentirse a mitad de la tarde, lo que complicó la limpieza de vías. ColaboróXimena Alfaro.