La banda Aerosmith tuvo un enérgico reencuentro anoche con el público costarricense, que le demostró con fuertes aplausos y gritos cuánto se les extrañaba por aquí.
Tema: Eat the Rich
Tema: Back in the Saddle
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A las 9:25 p. m. cayó el telón con el logo del grupo, que cubría el escenario y, de inmediato, la locura se apoderó de las miles de personas que abarrotaron el lugar.
Eat the Rich fue el primer tema con el que Steven Tyler y sus compañeros complacieron a un público que se entregó sin reparos.
Entre flashes, gritos y saltos, el público disfrutó cada uno de los movimientos que hacía la banda en el escenario.
Vestido con un sombrero, una camiseta y saco del mismo color, un pantalón color salmón y tenis deportivas, el cantante fue el centro de atención.
Back in the Saddle causó el mismo efecto en el público, que parecía saber cada uno de los temas de la banda, originaria de Boston.
Uno de los temas más conocidos de su repertorio siguió elevando la energía en La Guácima: se trataba de Love in a Elevator.
Luego de este tema, Tyler saludó al público con un “pura vida”, el cual fue contestado con gritos de la gente en todas las secciones.
Falling in Love (Is Hard on the Knees) y Pink continuaron con el recorrido por las más de cuatro décadas de historia de la banda.
Fue, sin duda, con la canción Dream On, uno de sus primeros grandes éxitos, que la agrupación estadounidense logró que la gente se rindiera a sus pies.
Así, sin ningún disimulo, los fans habían esperado bastante tiempo y esta ocasión había que disfrutarla de principio a fin.
La gente levantaba sus manos y coreaba la estrofa de la canción, mientras Tyler le imprimía el tono dramático a la canción.
Livin’ on the Edge tampoco permitió que bajara el nivel de entusiasmo en los espectadores de todas las edades que llegó a verlos.
Jaded, Crazy y Cryin’ fueron otra muestra clara del peso que esta agrupación ha tenido sobre varias generaciones y que aún se mantiene muy vigente.
El baterista Joey Krammer dio una muestra de su talento haciendo un solo con su instrumento que fue celebrado por la multitud y tras el cual lanzó sus bolillos a quienes se ubicaban en el sector diamante y que lucharon por dejarse semejante recuerdo.
Tras esto, Steven Tyler recuperó el protagonismo al cantar como solo él lo sabe hacer Lord of the Thighs, tema de 1974, con el cual cosechó aún más aplausos.
Llegó el turno del guitarrista Joe Perry de tomar el centro del escenario. Él relató, con ayuda de una traductora, como la gente siempre le dice que ha logrado ganarle cuando juegan Guitar Hero, así que anunció una demostracion para que la gente viera quien era mejor. En la pantalla se armó un duelo entre el personaje del juego y Perry en el escenario. Por supuesto, la gente terminó favoreciéndolo a él con sus gritos y aplausos.
Stop Messing Around, tema popularizado por Fleetwood Mac en los 70, y que Aerosmith grabó en su último álbum de estudio Honkin' on Bobo (2004).
Uno de los momentos de mayor éxtasis de la noche fue cuando empezaron a sonar las notas de I Don't Want to Miss a Thing, tema de la película Armaggedon, y que se convirtió en un gran dueto entre Tyler y el público, mientras las imágenes de la película aparecían en el fondo del escenario y la gente llamaba a los amigos que se habían quedado en casa para que no se perdieran ni un solo detalle del tema.
Baby Please Don't Go, Draw the Line, Walk this Way y Toys in the Attic completaron el repertorio que durante casi dos hora el quinteto estadounidense le entregó a los ticos.
Una vez finalizada su actuación comenzó un pequeño juego de pólvora, mientras el grupo desaparecía del escenario sin hacer una gran despedida, lo cual contrató con el resto de la actuación del grupo, ya que Tyler tiró dos armónicas, su sombrero y su sacó a la gente, además de interactuar con ellos en múltiples ocasiones.
Mientras el concierto de Aerosmith comenzaba a convertirse en el recuerdo de una "dulce emoción", empezaba la tortura para miles de personas que trataban de volver a casa. Las presas de varias horas de duración marcaron el final del concierto, mientras los oficiales de tránsito brillaron por su ausencia, al menos en los sectores más cercanos a la salida del lugar.
Según varios comentarios de lectores de La Nación y en redes sociales, muchas personas aseguran que hicieron la excepción de volver a La Guácima por tratarse Aerosmith, sin embargo, se quejaron de la logística alrededor de la salida del lugar.
Según el reporte oficial de Tropix II, había unas 26.000 personas anoche en el concierto de Aerosmith, lo cual se acerca a la convocatoria hecha en el pasado por el Festival Imperial.
Antes del show, sí hubo una nota nostálgica, cuando el productor Don Stockwell subió al escenario, a las 7:45 p. m., para rendir un tributo a Robinson Gamboa, joven que falleció en el primer concierto que dio la banda hace 16 años, durante un tumulto en las filas.
La gente respetó el minuto de silencio, para luego prepararse para recibir a Gandhi y, por supuesto, a Aerosmith.